viernes, 27 de marzo de 2015

Los efectos de los pensamientos en las emociones

El pensamiento, se ha dicho desde hace milenios, tiene un poder espectacular. Su influencia ha sido tratada por especialista y expertos en busca de alcanzar una visión científica que permita proponer leyes válidas universalmente, que nos sirvan para comprender los diversos fenómenos relacionados, guiar la acción racionalmente y predecir resultados.


Aunque existen diferencias de concepción e interpretación, una conclusión a la que se ha arribado y que pocos se atreverían a discutir, es que el pensamiento tiene una estrecha relación con las emociones, al extremo de poder, más que simplemente influirlas, llegar incluso a determinarlas.
Esa es de hecho la visión esencial de los teóricos cognitivistas o de quienes se apoyan parcialmente en esa visón. Algunos que han profundizado o bordeado el paradigma cognitivo, son: Albert Ellis (Terapia Racional emotiva Comportamental), Aaron Beck (Terapia Cognitiva), Jeffrey Young (Teoría de los Esquemas), George Kelly (Teoría de los Constructos), Wilson y Luciano (Terapia de Aceptación y Compromiso), Chomsky (Gramática Transformativa), Jean Piaget (Epistemología Genética) Ausubel (Aprendizaje Significativo), Albert Bandura (Aprendizaje Social), Robert Gagné (Aprendizaje Taxonómico), Gregory Bateson (Doble Vínculo)y Bandler y Grinder (PNL), entre otros.

Para efectos de precisión conceptual, entenderemos aquí por cognición (en su sentido básico) el conjunto global de las operaciones que realizan los mecanismos mentales al procesar la información que reciben, de formas conciente o no conciente. Asimismo, en un marco cognitivista, definiremos emoción como la respuesta psicofísica, generalmente rápida, intensa y variable, que da el organismo, ante un estímulo interpretado.

En este contexto lo que realmente nos interesa y que deseo destacar, es que las respuestas emotivas de cada individuo, están directamente relacionadas con sus cogniciones y pueden afectar de manera notable todas las áreas de su vida (salud, relaciones, productividad) y también pueden ser modificadas a voluntad en su intensidad, frecuencia de aparición y forma de expresión.

Existen pautas de pensamientos directamente asociables con ciertas respuestas emocionales. Esto conviene conocerlo para evitar así la postura de víctima impotente, desde la cual ni somos responsables de lo que sentimos ni podemos intervenir para producir cambios.

He elaborado un cuadro guía para dar a conocer las reacciones emocionales más comunes de acuerdo
con pensamientos limitadores frecuentes. Veamos:


CUADRO DE PENSAMIENTOS NEGATIVOS Y EMOCIONES


Tipo de pensamiento


Emoción
No debería ser, no es justo
Rabia
Algo malo podría sucederme
Temor
No creo poder lograrlo
Inseguridad
Si me expongo me rechazan
Timidez
Debí (o no) hacer eso o de esa forma
Culpa
Algo en mí es inadecuado
Vergüenza
He perdido algo valioso
Tristeza
Nada cambia, todo es igual
Aburrimiento
Nada puede mejorar las cosas
Desesperanza
Esto es horrible, insoportable
Asco
Esto me molesta pero temo decirlo
Resentimiento
Esto debería ser para mí
Envidia
Puedo perder esto valioso que es mío
Celos
® Yagosesky, R.

Si aceptamos que existe una relación directa entre pensamiento y emociones, que las emociones influyen en la conducta y pueden afectar todas las áreas de nuestra vida, y que cierto tipo de cogniciones generan y sostienen estados emocionales limitadores, lo próximo, lo razonable, lo sensato, es hacer algo al respecto.

Entre el abanico de soluciones posibles para evitar o superar reacciones emocionales dañinas para el organismo y el funcionamiento cotidiano social, recomiendo:

1- Observarse: Consiste en poner atención a los pensamientos negativos sobre uno mismo, su situación de vida, sus relaciones y su futuro. Esa observación debe realizarse como un testigo inactivo, sin juzgar lo que se detecta. La función es conocer lo que ocurre de manera automática

2- Aceptar: Las exigencias de cambio que damos al ambiente, casi siempre ilusas y estériles, pensando que las cosas deberían ser diferentes a como realmente son, generan ansiedad y cierto grado de tensión corporal frecuente. Lo que es, es. Si lo acepta, podrá sentirse mejor y hacer algo concreto para modificarlo en el futuro.

3- Centrarse en el presente: Es común que nuestros pensamientos se desplacen hacia el pasado y hacia el futuro. Sin embargo, salvo que sea para recordar algo positivo (pasado) o para planificar algo positivo (futuro) estos viajes mentales nos sacan del único momento de vida y de posibilidad de cambio y crecimiento que existe: el presente. Esto equivale a dejar de vivir. Quédese aquí, actúe aquí y vivirá mejor.

4- Responsabilizarse: Es común colocar sobre otros la responsabilidad de lo que pensamos, sentimos y hacemos. Esto es inadecuado y disfuncional pues elegimos que hacer, y aceptamos lo que queremos aceptar. Si asume que es usted el que dirige el barco, tendrá sensación de control y capacidad de cambio.

5- Relajarse: La respuesta emocional se deriva del pensamiento pero tiene estrecho vínculo con la corporalidad, por lo que si produce cambios en la postura corporal o el nivel de tensión muscular, influirá en su sestado interno. De manera que con la práctica sistemática de la relajación, podrá modificar el patrón de respuesta tradicional ante ciertos estímulos.

6- Desidentifìcarse: Si desea entrar en control (no represión) de sus respuesta emocionales, es necesario que revisa la forma con se identifica con sus roles y con ciertos imperativos culturales que “le obligan” a responder de manera estandarizada. Usted es más que su rol, su apellido o sus pertenencias. De hecho, usted no es nada de eso. Si se ve como parte de algo mayor, si logra espiritualizar su visión de la vida y del papel que ocupa en ella, saldrá del estrecho molde que lo hace reaccionar de manera primaria.

He aquí recomendaciones concretas que le ofrezco para ayudarle a concientizar su estilo de reactivo y a operar desde la voluntad, la responsabilidad y el propósito, antes que desde el impulso, el hábito, las circunstancias y el capricho.

Fuente: pnlnet

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