jueves, 14 de julio de 2016

Carta a mí mismo cuando tenía 20 años


Hola. No voy a preguntar cómo estás, porque lo recuerdo. Estás bien, y los años que vienen vas a estar bien. No tengo mucho tiempo (no lo vas a tener, pues) ni mucho espacio. Apenas 2.500 caracteres para decirte algo importante desde el futuro. Así que elijo esto: ¡Viaja más, huevón!

Si te vas a empeñar en algo, empéñate en irte. Cada vez que puedas, y cada vez por más tiempo. Seguí los mismos sueños, haz los mismos planes, emprende los mismos proyectos y repetí los mismos errores si quieres. Pero viaja más.




En los próximos años, te van a distraer ideas, sentimientos y personas. Aférrate al plan, que yo sé lo que te digo. Invierte en viajar, que es invertir en vivir. Usa lo que te ganes para alejarte de vez en cuando, que no puede haber perspectiva sin distancia. Vete y vuelve, y vuélvete a ir. Créeme que nada te va a dar momentos de mayor felicidad.

Viaja joven, las circunstancias no harán más que complicarse luego. Viaja lejos y viaja cerca. Viaja con tu gente más querida, viaja solo; viaja soltero.

Sólo después viaja en pareja. Nada pone a prueba el amor como viajar juntos, decía Mark Twain, viajero incansable y astuto que encontró el amor, viajando.

Camina, camina, camina. Gástate los pies recorriendo calles nuevas. Piérdete sin miedo. Habla con desconocidos, escucha todas las historias, haz todas las preguntas. Come solo, come en bola, come sin prisa, come en el camino. Come allá lo que nunca vas a comer acá. Lo caro y lo barato, lo verde y lo rojo, lo duro y lo espeso.

Exprime cada día y cada noche. Emborráchate al menos una vez en cada ciudad. Prueba todo aquello que no te mate en ese instante. Haz el ridículo. Enamórate por un par de días. Ama en otro idioma. Habla en lenguas. Toca la gloria.

Viaja con humildad, que es lo que garantiza la capacidad de asombro. Asómbrate de lo épico y de lo simple, de lo extraordinario y de lo mundano. Asómbrate de los olores, de los colores, de la naturaleza y de lo que la gente hace con la naturaleza. Asómbrate del arte, del caos, del futuro y del pasado, de lo exquisito y lo repugnante. Aprende sin soberbia y déjate arrollar una y otra vez por el asombro, que es lo que hidrata al alma y el cerebro. Que “viajar es fatal para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”, escribió Twain en sus crónicas. “Nadie adquiere una visión amplia, saludable y generosa si se queda en una esquina de la Tierra toda su vida”, remataba.

Vas a ver que el mundo se va a hacer más pequeño. El obstáculo entonces será tu voluntad, o la falta de ella. Me habría gustado entenderlo más temprano. Que no te pase.
 

Por cierto: en el título digo “carta” por decir cualquier cosa. En el futuro nadie escribe cartas. Ni siquiera cuando está de viaje.

3 comentarios:

Diego Benito dijo...

No recuerdo ahora mismo el nombre del escritor que definía al ser humano más o menos diciendo que "hombre es el que vá..."
Efectivamente un día ese fué nuestro origen, y probablemente acabe siendo nuestro destino -a pesar de los pesares- porque terminaremos siendo nómadas de universo en el mejor de los casos...
Así que pocas cosas llevamos tan incrustadas como nuestra naturaleza viajera, a pesar de que muchos comodones se empeñen en estar siempre en el mismo sitio pensando y actuando de la misma manera.

Alabo el propósito del post, y te invito a comentar en cualquiera de los míos, si es que te suscitan interés!

diego-msica.blogspot.com

Saludos!

El blog que te hará pensar dijo...

Muchas gracias por la invitación Diego y por tu comentario ;)

Echaré un vistazo a tu blog :)

¡Un abrazo!

terapia de pareja dijo...

Buscando otro artículo, me apareció este antes de llegar al que tenía en mente y simplemente el título y el mensaje que encierra, nos cautivó. Las grandes verdades no tienen que ser complejas. Hemos experimentado lo que comentas y sin duda, es una gran lección, más si Mark Twain, la respalda.

Gracias por compartirnos tu carta, que además de ti, a otr@s también no llegó tu mensaje del futuro. Tienes mucha razón y sentir.

Saludos cordiales.

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