martes, 17 de julio de 2012

Cerrando puertas

Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin. Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que tenemos que vivir.

Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos… no importa el nombre que le demos, lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron. ¿Me han despedido del trabajo? ¿Ha terminado una relación? ¿Me he ido de casa de mis padres? ¿Me he ido a vivir a otro país? Esa amistad que tanto tiempo cultivé, ¿ha desaparecido sin más? Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así. Puedes decirte a ti mismo que no darás un paso más hasta entender por qué motivo esas cosas que eran tan importantes en tu vida se convirtieron de repente en polvo.


Pero una actitud así supondrá un desgaste inmenso para todos: tu país, tu cónyuge, tus amigos, tus hijos, tu hermano; todos ellos estarán cerrando ciclos, pasando página, mirando hacia delante, y todos sufrirán al verte paralizado.

Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado, ni siquiera al intentar entender lo sucedido. El pasado no volverá: no podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o de rencor hacia sus padres, amantes que reviven día y noche su relación con una persona que se fue para no volver. No podemos ser empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello. Por eso es tan importante (¡por muy doloroso que sea!) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos, vender o dar nuestros libros.

Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón. Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar. Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse. Nadie en esta vida juega con cartas marcadas. Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor.

Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida: eso no hace sino envenenarte. Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos, las promesas de empleo que no tienen fecha de inicio, las decisiones siempre pospuestas en espera del "momento ideal".

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando puertas abiertas "por si acaso", nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

Antes de comenzar un nuevo capítulo hay que terminar el anterior: repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás. Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello, sin aquella persona, que no hay nada insustituible, que un hábito no es una necesidad.

Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante. Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida. Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo.

Deja de ser quien eras, y transfórmate en el que eres…Esa es la vida…

Paulo Coelho

7 comentarios:

blog dijo...

Abre las ventanas y Respira.
Me ha encantado tu reflexión, positiva, certera, optimista...
Me quedo por aquí. Un gusto hallarte.

B. Caulfield dijo...

Había notado las cursivas del texto, pero a medida que leía creía que lo habías escrito tú. Buena reflexión sobre el cierre de ciclos. Por mi parte está lección la he aprendido a punta de equivocarme, y siento que es un tema resuelto al menos para mi. Solo no concuerdo con una cosa eso de "vender o dar nuestros libros"...eso sí que no, esos no entran en el inventarío del cierre de ciclos. Le escribiré a Coelho para que borre eso :)

Pablo dijo...

Como dice B.Caulfield, la reflexión no es mía (aunque la comparto), es de Paulo Coelho.

Yo creo que se refiere los libros que te haya regalado esa persona o te recuerden mucho a él/ella o a esa situación que quieres cerrar.

Yo según lo estaba leyendo me acordé que tenía un par de cosas de alguien que ya cerré página y que no quiero seguir teniendo.

Por cierto, a esto añadiría yo el comentario tecnloógico y moderno en el que si quieres olvidar a alguien quítale del Facebook, del Whatsap y de todas las redes sociales que tengas. Es duro sí, pero es la única manera de olvidarle, contacto 0, lo digo por experiencia y funciona.

Me alegro que te quedes por aquí "blog" ;)

B. Caulfield dijo...

Yo tengo libros que me regalo una persona con la cual cerré página, más que los objetos que te hagan recordar, es el sentimiento que involucramos en ellos, para mi los libros son esenciales, más valiosos que un recuerdo por eso no son parte del pasado. Recuerdo que puse muchos sentimientos en otros objetos pequeños y estuve un tiempo queriendo deshacerme de ellos, no quería botarlos a la basura, y realmente los objetos me molestaban, no era capaz de usarlos, así que decidí ponerlos en sobres de regalo y salí a caminar por la ciudad y los fui dejando a modo de ofrenda, un regalo para un desconocid@, ese fue mi acto de cierre final.

Saludos!!!!

Pablo dijo...

Es otra visión :)

Qué grande la idea de los sobres!!! Deberías haberlo grabado en vídeo cómo lo recogían los desconocidos jeje, muy bueno!!! :)

Saludos!!

Maria dijo...

Gracias. Sigo tu blog desde hace un tiempo, y me gusta mucho lo que aqui expones y comentas. Este es un tiempo de cambio para mi, donde estoy pasando por una ruptura,y si bien he derramado algunas lagrimas al leer esto, es la verdad.
He visto "Eat,Pray,Love", y me he sentido identificada porque estoy en una crisis similar, a la misma edad, y ha sido inspirador. Y ahora, he abierto el mail, y me he encontrado con esto.
Te agradezco que lo hayas compartido.

Saludos!

Pablo dijo...

¡Hola María!

Hay cosillas que he comentado sobre la ruptura en algún otro post aunque aquí lo resume muy bien Paulo Coelho.

Las lágrimas son buenas, don´t worry ;)

Mucho ánimo, apúntate a cosas, sal, haz deporte, busca cosas que te apasionen, tira los recuerdos que te hagan mal y adelante, siempre adelante, poco a poco se sale. Y si no puedes por ti sola, pide ayuda a profesionales.

Un cordial saludo y no dejes de comentar ;)

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