viernes, 30 de septiembre de 2011

El poder de una sonrisa

En este artículo que he encontrado por ahí nos habla del poder que tiene una simple sonrisa.


Parece una tontería pero una sonrisa tiene mucho poder, sobre todo para la gente que está atendiendo al público: comerciantes, camareros, recepcionistas, etc. Ya hemos dicho varias veces el poder que tiene el Lenguaje no verbal o lenguaje corporal y todo lo que transmite inconscientemente a los demás.

Recordad que un 93% del mensaje que transmitimos es a través de nuestro lenguaje no verbal: de nuestro cuerpo, nuestra mirada, nuestro tono de voz, etc. Sólo las palabras forman un 7% del mensaje que enviamos.

Como ya habréis visto cuando vais a un bar, hay camareros que te hacen sentir bien, alegres, cómodos, te sonríen al darte unos buenos días y al tomarte nota, y hay otros que te miran con una cara de amargados que no vuelves a ese sitio más.

Cuando llegas al trabajo y das unos buenos días, hay gente que te mira entusiasmado (todo lo entusiasmado que se puede a las 8 de la mañana) y te sonríe. Y es como que te alegra el día, que te transmite positividad. En cambio hay gente que poco le falta más que gruñirte y te da unos buenos días apenas sin mirarte y cuando ya te has cruzado con él...imagínate la imagen que captamos de él.

En el artículo cuenta que un profesional de Recursos Humanos mantenía una estrategia para sus vendedores que se resumía en SBAG (m): S (sonreir); B (Buenos Días); A (Adiós); G (Gracias); m (mirada).

La ausencia de sonrisa es una de las mejores maneras para distanciarse emocionalmente y ejercer la autoridad como hacen árbitros, policías, porteros de discoteca, etc.

Un directivo de un club de fútbol decía que el equipo de asesores de imagen del futbolista inglés David Beckham le había pedido que cuando entrase en un lugar público con más gente, lo hiciese con una sonrisa. Fíjense y verán que siempre lo hace. Eso crea un clima de confianza que genera cercanía; y cuando la cercanía es mayor los vínculos emocionales también son más fuertes, lo que da lugar a un contexto de comunicación más positivo y agradable (y la comunicación lo es todo) que predispone a un mejor entendimiento entre las partes y facilita que las relaciones fluyan.

Al encargado de un bar en el que se podía comer plácidamente y había un clima de confianza y amabilidad increíble le preguntaron:

– ¿Qué hace usted para contratar estos camareros y que atiendan con tanta amabilidad y servicio?

La respuesta del encargado fue contundente:

Yo no contrato camareros... contrato gente que sonría y luego les enseño a hacer las mesas.

En el post podéis encontrar el artículo completo y no olvidéis sonreir hoy cuando lleguéis al trabajo y deis los buenos días, ya veréis como algo diferente cambia y hay más amabilidad por parte de la gente.

:)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nunca tendras una segunda oportunidad de dar una primera impresión...
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Pablo dijo...

¡¡Exacto!!

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