domingo, 4 de septiembre de 2011

Os concedo vuestros deseos

Os concedo vuestros deseos


Te concedo todos tus deseos.

¿Qué querías?
¿Que te dieran ese puesto en el extranjero?… ¡Concedido! Ya es tuyo. Mañana sale tu avión.
¿Ser famoso y reconocido? Hecho. Hay diez personas esperando para abrazarte tras tu puerta.
¿Que tus hijos se independizaran por fin?… Vale, mañana se mudan.
¿Que Pepita/Juanito te dijeran que “sí”? De acuerdo, ya sois pareja.
¿Tener un hijo? Chupi… estáis embarazados.

¿Cómo te sientes?
¿Bien? ¡Estupendo!…

¿O quizá estás intranquilo? ¿Incómodo? ¿Te parece “demasiado pronto”?
Qué raro… ¿no? Era tu deseo al fin y al cabo…

Analicemos esto.
Uno de los atributos de nuestra mente es la imaginación, la capacidad de proyectar futuros (y pasados) hipotéticos. Los avances en imagen médica muestran que los patrones de actividad cerebral son bastante similares cuando rememoramos, imaginamos o “vivimos físicamente” una situación.

La medicina más reciente también nos enseña la influencia que tienen los pensamientos y sentimientos sobre nuestro estado físico, positiva y negativamente.

Uniendo estas dos ideas podemos hacer este sencillo ejercicio.
Concédete tus deseos.

Imagina vivamente que tienes aquello que dices que anhelas… y presta atención al primer sentimiento que aparezca. No generes un discurso mental, simplemente “mira” como te sientes.
Si te sientes maravillosamente, genial. Es un deseo genuino.
Si sientes intranquilidad, que es demasiado pronto para “tenerlo”, sentimiento de pérdida sobre tu situación anterior… tenemos un problema, compañero.

Con frecuencia nuestros deseos son un discurso que elaboramospara que lo escuchen los demás (o nosotros mismos), pero nos paraliza el pánico ante la perspectiva de que nos sean concedidos de verdad. Por eso tantos se abrazan a ilusiones “imposibles”… “cómodamente” irrealizables.
El problema es que para que nazca un presente o un futuro mejor… tiene que morir el pasado.

El “buscador” tiene que morir cuando ha encontrado su destino para convertirse en “encontrador”.

El estudiante se convierte en titulado, el joven en adulto, el soltero en emparejado… Esos deseados logros, esconden una transformación personal.

La personalidad con la que te identificabas tiene que desaparecer para que nazca tu nuevo “yo”… y a veces es duro.

Sólo cuando realmente deseas la nueva situación vital, o se te hace insoportable la que vives, estás en disposición de cambiar tus “viejas vestiduras” por otras nuevas.

Resumiendo, que me enrollo.
La ciencia me enseña que mis pensamientos y sentimientos influyen en mi estado físico.
- La ciencia me enseña que imaginarme o rememorar una situación se aproxima bastante a “vivirla”.

Imagino los hipotéticos futuros “presuntamente” deseados y observo mis sentimientos, incluso mis sensaciones físicas.

Identifico así los verdaderos deseos, separándolos de “la paja” (lo que se supone que debo querer, lo que otros quieren que quiera, etc.)


Ten claras las cosas que de verdad quieres y enfoca tus energías en conseguirlas, amigo.
Engañar a otros puede ser contraproducente, inmoral, etc… pero engañarse a uno mismo, es tan triste…"


(Fuente: http://lacienciaparatodos.wordpress.com/2009/12/21/os-concedo-vuestros-deseos/)

3 comentarios:

Javier dijo...

Gracias por la difusión. Además este artículo concreto es el final de mi último libro "¿Cómo le explico esto a un extraterrestre? (Por si a alguien le interesa) Saludos

http://lacienciaparatodos.wordpress.com/%E2%80%9C%C2%BFcomo-le-cuento-esto-a-un-extraterrestre%E2%80%9D-%C2%A1tenemos-nuevo-libro/

Pablo dijo...

Denada Javier. He visto tu blog y me ha gustado, te voy a poner en mi lista de blogs.

Si te gusta el mío y me pones en tu página genial también :)

¡Un saludo!

Potter dijo...

engañarse a uno mismo más que triste tb puede ser peligroso...te hará hacer cosas que van en contra de tus valores y que no harán que alimentes tus necesidades. Muy buen post!

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