martes, 1 de mayo de 2012

El secreto de la educación finlandesa

Aquí os dejo un artículo que he encontrado sobre la educación finlandesa y las razones de por qué su educación es la mejor del mundo y sus alumnos son los mejores preparados. La clave, sin duda, es que tienen por ley, menos de 24 alumnos por clase, a veces menos de 20 incluso.

¿Por qué lo habitual en Finlandia es que un adolescente normalito termine Secundaria con notas excelentes, hablando un perfecto inglés y leyendo un libro a la semana, y aquí muy pocos consiguan algo remotamente parecido?



Hemos viajado al país mejor clasificado por el informe Pisa para averiguarlo.

Les presento a Saili Sipilä. Tiene 15 años. Vive con sus padres y sus dos hermanos en Espoo, una ciudad de 360.000 habitantes a las afueras de Helsinki. He volado 4.000 kilómetros para conocerlo. ¿Por qué? Por dos razones: porque soy periodista y porque tengo un hijo de la misma edad. Como periodista, quiero saber por qué Saili, un adolescente normalito de Finlandia terminará la Secundaria con excelentes notas, hablando inglés a la perfección y leyendo un libro por semana. Lo típico para un finlandés.

Como padre, quiero saber si es inevitable que mi hijo, Manuel, un adolescente normalito, acabe sus estudios obligatorios aprobando por los pelos, chapurreando cuatro palabras en inglés y sin el menor interés por la lectura.

Lo típico para un español. ¿Hubiera sido diferente si hubiera nacido en Finlandia? ¿Qué comparaciones entre la educación finlandesa y la española puedo hacer como periodista? ¿Qué lecciones puedo aprender como padre?

Repaso en el avión los resultados calentitos del último informe Pisa, un examen trianual que mide las capacidades de los alumnos de 15 años de 57 países en ciencias, matemáticas y lectura. Participaron 375.000 estudiantes. En España, casi 20.000 alumnos de Secundaria de 686 coles e institutos.

Veamos las notas. Ciencias: Finlandia, 1ª, 563 puntos. España, 31ª, 488 puntos. Si el aprobado lo marca la media de los países de la OCDE (491 puntos), ya tenemos el primer suspenso. Matemáticas: Finlandia, 2ª, 548 puntos, a sólo uno de China Taipei. España, 31ª, 480, a cuatro de la media de los países desarrollados. Segundo insuficiente. Lectura: Finlandia, 2ª (547), por detrás de Corea del Sur. España, 35ª (461), protagoniza además el peor descenso en comprensión lectora de los países de la OCDE (485) desde el último informe. Nuestros hijos no entienden lo que leen. A la cuarta línea de cualquier texto se pierden. Muy deficiente.

Tres cates en las tres asignaturas básicas. ¿Qué hacemos? ¿Castigamos de cara a la pared a los alumnos, a los padres, a los profesores, a las autoridades, a todos? Alemania cosechó unas calabazas semejantes hace tres años y la conmoción fue tan mayúscula que los políticos se pusieron las pilas y este año sus estudiantes han aprobado con nota. Aquí, el Gobierno culpa a Franco (la precaria educación de los padres dificulta la de los hijos).

Además, la fiesta va por barrios, léase por comunidades autónomas. Los riojanos pueden sacar pecho: están en el grupito de cabeza. Los andaluces deberían ir pensando en las recuperaciones: en mates les gana hasta Azerbaiyán.

Taxi hasta Espoo. Son las siete de la mañana y todavía no ha amanecido. Ni lo hará. No veré el sol durante mi estancia en Finlandia. Cielos cubiertos y noche cerrada a las tres de la tarde. En esta época del año es un país en penumbra y con sus 5,3 millones de habitantes obsesionados en encender cirios, velas y lamparitas. Limosnas de luz. Llego a casa de los Sipilä a tiempo para ser invitado al desayuno familiar.

No es lo habitual, porque cada uno suele tomar un bocado por su cuenta, pero ayer (6 de diciembre) fue el Día de la Independencia y la ocasión lo merece. Me sorprende que Saili no tenga puente, pues el festivo cae en jueves. Mi hijo enlazó cuatro días de vacaciones gracias al viaducto de la Constitución. En Finlandia, si una escuela hace puente (los centros tienen autonomía para toman estas decisiones), antes obliga a sus alumnos a salir algo más tarde cada día hasta completar las clases que se hubieran perdido.

Me descalzo, dejo los zapatos en el recibidor y converso con los Sipilä en calcetines mientras damos cuenta del café, los panecillos, el zumo de bayas y el queso lapón con mermelada. Seppo, el padre, es teólogo y se gana la vida traduciendo la Biblia. Domina una docena de idiomas, entre ellos arameo, copto y árabe clásico.

Leena, la madre, es enfermera y trabaja en un hospital. Mikael, el hermano mayor, tiene 18 años y quiere estudiar Arte Dramático en la universidad, pero reconoce que las posibilidades de pasar el corte a la primera son escasas. Joel, el menor, de 12 años, es discapacitado psíquico y acude a un colegio de educación especial. La vivienda familiar es un dúplex de clase media en el centro urbano de Espoo. Lo de ‘urbano’ hay que matizarlo. Un bosque de abetos limita con la casa. «Nos mudamos aquí hace año y medio. El aire es muy puro». Espoo es la segunda ciudad de Finlandia en habitantes y la de mayor porcentaje de población universitaria en un país donde el 34 por ciento de los adultos tiene estudios superiores. «No hay apenas delincuencia. Nuestros hijos pueden pasear de noche con tranquilidad», explica el padre. Y Saili apostilla en un inglés prístino: «Finlandia es segura. Ni sunamis, ni terremotos… Me gusta vivir aquí». Yo les explico que me crié en la calle. Y eso es algo que se ha perdido en España, por los menos en las grandes ciudades. Que los niños puedan jugar al aire libre sin vigilancia.

Las ocho menos cuarto. Hora de ponerse los zapatos y salir camino de las respectivas ocupaciones. Saili coge el bus urbano (no hay autobuses escolares). El billete lo subvenciona el municipio. Por ley, ningún alumno puede vivir a más de cinco kilómetros de la escuela. Podría ir caminando, un paseo de veinte minutos, pero llovizna aguanieve y no le apetece.

Saili tiene moto y bicicleta, como la mayoría de sus compis, pero sólo unos pocos desafían al frío en esta época. En el exterior, las instalaciones de la escuela Saarnilaakson dan una impresión espartana, excepto por el césped de los campos de deporte que la circundan.

En la entrada no se ve a decenas de estudiantes apurando el primer pitillo de la mañana, como en los institutos españoles. Ni una colilla ni una hoja ni una pintada. «Aquí no se ensucia ni la nieve», me dice el fotógrafo.

En el interior, la limpieza resalta aún más. No hay garabatos en los pupitres ni en los aseos. Todo parece recién estrenado. Saarnilaakson es una escuela pública, como el 97 por ciento de los centros finlandeses, a diferencia de España, donde el 35 por ciento son privados. Por supuesto, es gratuita. Pero el equipamiento es el de un colegio caro en nuestro país. Las aulas disponen de un televisor con pantalla gigante de plasma, acuario de 200 litros con pececitos de colores, cocina con fregadero, medios audiovisuales, aire acondicionado, muchas plantas.

Hay un ordenador por cada dos alumnos. Una docena de máquinas de coser en la clase de costura, aparatos de soldar, herramientas de carpintería, esquíes… Un gimnasio cubierto, un auditorio para las clases de teatro y un comedor con autoservicio.

Todo en perfecto estado de revista. Los libros de texto son gratis (¡cómo duelen los 200 euros que tengo que desembolsar cada septiembre!), el material escolar es gratis, la comida es gratis. No parece demasiado apetitosa y los estudiantes reniegan, pero la comen. Al Ayuntamiento le cuesta 65 céntimos cada menú: un plato caliente, leche y fruta.

Tanta generosidad me pone los dientes largos. Y cuando Kari Kajalainen, profesor de matemáticas, me explica que si un niño quiere estudiar, puede llegar a ser médico o juez o ingeniero, lo que se proponga, si se esfuerza, aunque su familia sea pobre, pongo cara de incredulidad. «La educación de cada finlandés le cuesta 200.000 euros al Estado, desde que entra en la guardería hasta que sale de la universidad con su título. Es el dinero mejor empleado de nuestros impuestos.

La presidenta del país, Tarja Halonen, se licenció en Derecho y proviene de una humilde familia de clase obrera. «Cuando regaño a mis alumnos, les digo que están malgastando el dinero de los contribuyentes». Y otra profesora, Päivi Ketola, me cuenta que los universitarios sólo han de pagar los libros y la comida (2.50 euros en la cafetería de la facultad).

El Estado los ayuda a emanciparse con subvenciones para alquilar una vivienda y una paga. Todo el sistema está montado para que los finlandeses se acostumbren a ser autónomos desde bien pequeñitos y se vayan a vivir por su cuenta a los 18 años.

Pero volvamos con Saili, que ha sonado el timbre (las notas de una balada al piano de Erik Satie) y entra en clase. Cursa 9º grado, el equivalente de 4º de la ESO en España. En la escuela de Saarnilaakson hay 400 alumnos y 40 profesores, médico, asistente social, psicólogo y hasta dentista. Y la ratio es de menos de veinte estudiantes por aula (en Finlandia, por ley, no puede haber más de 24). En la clase de mi hijo hay 34.

Los compañeros de Saili son formalitos, por lo menos a primera vista. Y es que en el ideario del colegio, además de en la civilización europea y el multiculturalismo (hay clases de historia del islam o del catolicismo, aunque la población es mayoritariamente luterana), se hace un hincapié obsesivo en los buenos modales.

Me asombra el respeto reverencial que le tienen a los profesores. «Sí, nos sentimos respetados y valorados por la sociedad. Ser maestro es una profesión de prestigio a la que solo aspiran los mejores. Y no basta con ser muy bueno en tu materia. Debes destacar también a la hora de saber transmitir tus conocimientos. Pero el respeto de los alumnos te lo ganas día a día. En 20 segundos lo puedes perder», explica Mati Karkkainen, docente de ciencias, en la sala de profesores, muy acogedora: un piano, una bandeja con bombones, cafeteras humeantes.

Los maestros tienen un buen sueldo en comparación con los españoles, aunque algunos se quejan. Rocío no, desde luego. Esta madrileña imparte clases de español. «Cobro 1.800 euros por 15 horas semanales. El sistema no incentiva que trabajes más. Prefieren repartir el trabajo para que no haya paro. ¿Cómo? Aumentando mucho los impuestos a los que ganan más. A mí sólo me retienen el 10 por ciento. Pero a un médico que gane 5.000 euros le retienen la mitad. Además, tienes derecho a paro toda la vida. Tendría que pensármelo mucho para volver a España».

Ojo, a los niños finlandeses no les gusta el cole. Saili, que saca sobresalientes sin despeinarse, lo considera «demasiado fácil». Sus compañeros, menos brillantes, reconocen que hay que trabajar demasiado. Y Päivi Junkkari, profesora de inglés, recuerda su adolescencia como una etapa ingrata, de mucho sacrificio. «Los alumnos no vienen al colegio a pasárselo bomba. Es un trabajo. Pero saben que todos tienen las mismas oportunidades. Da igual a la escuela que vayan, en el centro de Helsinki o en un pueblo del Ártico. Todas tienen el mismo nivel». Kari Kajainen asiente. «Nos centramos en que la mayoría de los alumnos sean muy competentes. Que el nivel medio sea alto. No es una educación elitista. Preferimos que todos saquen aprobados y notables; que haya alumnos de matrícula no es una prioridad. Y, sobre todo, cuando vemos que alguno tiene problemas, le asignamos enseguida un profesor de apoyo. Tiene clases extra. Estamos muy pendientes y no dejamos que se retrase.»

Los deberes son sagrados. Y está muy mal visto que alguien copie, incluso por los mismos alumnos. Que alguien saque una chuleta es impensable. «En nuestra cultura son muy importantes dos valores: la honradez y el trabajo», comenta Päivi Junkkari. No es casualidad que Finlandia también encabece las estadísticas de transparencia y menos corrupción pública. Kari Kajainen apunta otra peculiaridad nórdica.

No hay repetidores. Le digo que en España el 43 por ciento de los alumnos de Secundaria ha repetido curso alguna vez. Y que mi hijo, que siempre se salva al final, tiene incontables oportunidades para aprobar cada asignatura y, aun así, suelen quedarle un par para septiembre. Kajainen pone cara de asombro.

«Aquí sólo tienes una oportunidad para aprobar un examen por la misma razón que la vida sólo se vive una vez. Y hay que aprovecharla. Si no apruebas, te quedas una hora más en clase hasta que demuestres que te lo sabes y si no, estudias en verano, pero la promoción es automática».

¿Dónde aprietan más las tuercas? «Sin duda, en la enseñanza de la lengua materna. Somos los primeros del mundo en ciencias y los segundos en matemáticas, pero el mayor reto de enseñar matemáticas es conseguir que los alumnos comprendan lo que leen, el enunciado de los problemas. Por eso lo fundamental es que lean. Y también es muy importante la enseñanza de lenguas extranjeras. El finés es una lengua minoritaria. Los alumnos también estudian sueco e inglés obligatoriamente.

Y alemán, francés o italiano como optativas. Pero tienen una gran ventaja. Las películas y series de televisión extranjeras no están dobladas. Todas se pasan con subtítulos. Los niños se acostumbran desde pequeños a escuchar otros idiomas y, además, adquieren destreza lectora.

Hay que leer rápido los subtítulos para no perder el hilo del programa», apunta Tuija Yrjö-Koskinen, profesora de inglés. Envidio la fluidez con la que todos hablan el idioma de Shakespeare en la clase de Sailu. E incluso chapurrean algunas palabras de español porque Los Serrano es la serie de moda.

La jornada de Saili es intensiva, de 8 de la mañana a 3 de la tarde. Pero las clases son muy breves: 45 minutos mal contados. Hay un recreo obligatorio al aire libre (los adolescentes se apretujan en la entrada porque en el patio hace frío) y una pausa de media hora para comer. Todo el horario está salpicado de breves descansos que hacen llevadero el día. Terminan frescos. No se los abruma con una montaña de materias. Las carteras son livianas. Se estimula el razonamiento crítico antes que la memorización.

Hay clases distendidas, como baile de salón, teatro, arte digital, peluquería, artes marciales, hockey sobre hielo, esquí de travesía, ¡cocina! (Saili y su hermano Mikael aprendieron a cocinar en el colegio y preparan la cena en casa cuando les toca).

También primeros auxilios, carpintería, soldadura o música. Los alumnos tocan el violín, la guitarra eléctrica u otros instrumentos, según sus preferencias. Y, sobre todo, se estimula el pensamiento crítico. Se invita a discutir. El sistema español margina el debate y la expresión oral. El alumno toma apuntes pasivamente, bosteza.

Saili vuelve a casa, juega un rato al hockey y hace los deberes. «Tardo de una a dos horas. Luego cuido de mi hermano Joel o cocino si no hay nadie más en casa. A las siete hemos cenado. Me conecto un rato al Messenger si mi padre no está trabajando en el ordenador. O juego a videojuegos de rol y de estrategia. Luego, me acuesto y me quedo leyendo hasta las once. Mis libros preferidos son las novelas de Julio Verne y todos los de Harry Potter. El último lo voy a leer en inglés».

Finlandia presume del mayor índice de lectura de libros y prensa de Europa. Tres veces por semana la familia toma la sauna en casa. «Lo hacemos juntos. Es el lugar donde se comentan las preocupaciones y los proyectos, donde se planean las vacaciones. Siempre buscando el sol. Hemos ido a Madeira, París y Túnez», explica Leena, su madre. Saili todavía no tiene claro qué quiere ser de mayor. «Químico, veterinario o diseñador de videojuegos.» Le pregunto si es feliz. Y me responde sin pestañear que sí.

Carlos Manuel Sánchez

32 comentarios:

Anónimo dijo...

En mi klase somos 34 y ahi profes q si dan klase xo otros estan poniendo orden. si fueramos 20 en clase seria la ostia y si q aprenderiamos.

Laura G

Gustavo dijo...

Mucha educación, mucha educación. Pero vamos a lo importante. ¿Cuántos mundiales de fútbol ha ganado Finlandia, por Dios? Y todavía se sentirán orgullosos.

Pablo dijo...

Pues sí Laura, si fueras finlandesa no seríais más de 24 en clase, incluso menos en muchos colegios...increíble ¿verdad?

Anónimo dijo...

Q a pasao con mi coment? Lo has quitao?? Lo pongo aqui otra vez.

Decia q en mi klase somos 34 y q ahi profes q si dan klase xo otros solo estan poniendo orden. si fueramos 20 en clase seria la ostia y si q aprenderiamos.

Laura G

losancia dijo...

"Somos todos iguales", decía aquel pobre iluso. Ains...

Larkin dijo...

No hay que olvidar que Finlandia es el país con mayor índice de suicidios. Por algo será, este modelo tan "comunístico" y elitista algo malo tenía que tener.

Pablo dijo...

No sé qué ha pasado Laura, te había contestado fíjate...

Pablo dijo...

Sí, yo creo que se suicidan porque no han ganado nunca un mundial de fútbol...

Diana dijo...

Me parecería maravilloso implantar un sistema educativo así aquí, aunque lo cierto es que habría que empezar por cambiarnos la mentalidad a tooodos los españoles :(

Sin un cambio de actitud verdadero, esta educación es una utopía...

Pablo dijo...

¿A qué te refieres Diana con un cambio de mentalidad?

Lo que haría falta es invertir mucho más en educación para que hubiera más profesores y menos alumnos en clase

Diana dijo...

Hombre, la educación es algo compartido entre profesores y familias; es necesario que desde la familia se potencien valores comunitarios y no individualistas, de trabajo conjunto hacia un futuro mejor para todos y cada uno...

Por supuesto que es necesaria esa inversión, pero también los profesores debemos adaptarnos a las nuevas metodologías y a una pedagogía adecuada a esta sociedad tan cambiante :)

Es esto lo que yo digo que tenemos que cambiar, de otra forma la inversión económica se perdería y no alcanzaría su objetivo...

Por supuesto, esto es sólo una opinión mía personal, jeje!

Elena PB dijo...

Además en Finlandia la escolarización se produce a los 7 años.Según Marina, esa escolarización tardía es fruto de una concepción pedagógica que entiende que “introducir a los niños pronto en una educación más formal es contraproducente. Hasta los 7 años están en guarderías, donde lo que se pretende fundamentalmente es que jueguen mucho y hagan ejercicio”. En muchas de las escuelas de nuestro país se sigue priorizando que los niños finalicen la educación infantil sabiendo leer y escribir (y si aprender a multiplicar mucho mejor).

Sergio Morales Parra dijo...

Si después de leer esto pensamos que el secreto es tener un número reducido de alumnos, creo que yo no he leído el mismo artículo, son muchas más cosas, desde el momento que aquí un alumno puede pasar al curso siguiente aunque no haya aprobado, creo que está todo dicho. El nivel de exigencia del sistema no es nada comparable, al relajado sistema español, para alumnos y para profesores.

B. Caulfield dijo...

Lo interesante de Finlandia es la inversión del gobierno, que la educación sea financiada por todos y todos tengan acceso a una educación de calidad, lamentablemente como sucede acá en Chile ahora todo debe salir del bolsillo del grupo familiar, ha llegado a ser tan aberrante como por ejemplo que la escolaridad privada tenga el mismo valor que una mensualidad en la universidad. Si bien acá existe educación pública gratuita es pésima, mala infraestructura, muchos alumnos en las aulas, y profesores mal pagados y algunos bastante poco profesionales (obvio que no son todos así), y por último el sistema educacional actual no se renueva ni se adapta a las nuevas necesidades del mundo. La culpa principal es de los gobiernos que hemos elegido. Otro problema es la forma, cuando un niño entra al colegio y lo primero que le exigen no es aprender y solo se exige una buena nota como si fuera la única prioridad, en donde ya no se pregunta ¿que aprendiste sino que nota sacaste?, es el peor daño que le hacemos a nuestros niños, medirlos a todos por igual como si todos tuvieran las mismas capacidades, claro potencialmente sí pero todos somos distintos, los niños deberían aprender jugando por varios años sin la necesidad que los midan con calificaciones, existen estudios que demuestran que nuestro cerebro desde muy temprana edad comprende por ejemplo lo que son las adiciones y sustracciones, un método que han implementado también dice que los niños pueden aprender a leer desde los 3 o 4 años y que es mucho más fácil para ellos, siendo la lectura tan básica como enseñarle a hablar a un niño, creo que no es el que se enseña sino la forma como se enseña. Necesitamos una revolución!!!

Anónimo dijo...

Larkin:

cada vez que se habla de los países nórdicos sale el típico tópico absurdo de los suicidios,

Vamos a ver, ¿de donde sacas semejante memez? lo has oído en cualquier parte repetido mil veces y ya te lo tragas, por aquello de que una mentira repetida mil veces es verdad.

¿Que parte de que la educación es prácticamente gratuita no has entendido? ¿sabes lo que significa elitista? ¿que tiene de elitista que hasta le hijo de un obrero pueda ser abogado o arquitecto?

Supongo que eres de los que se creen que "élite" significa calidad e igualdad para todos.

No eres más que un ejemplo de envidia y gañaneria española, con nula capacidad de auto crítica y un pésimo nivel de comprensión lectora.

Anda, hazte un favor a ti mismo e infórmate de los índices de suicidios de la soleada España, que lo mismo te llevas una sorpresa.

Pero nada, oye, no te pido mucho, que se que eres español hasta la médula. Por mucho que pese.

Pablo dijo...

Con ignorar a los trolls es suficiente, no hace falta meterse en su juego :)

Y Sergio, claro que no es lo único el número de estudiantes, el tema de la educación es muy complejo, pero creo que es LA CLAVE.

Estoy de acuerdo con que el que pase un chaval con 6 asignaturas al siguiente curso porque ya ha repetido 2 veces y es "el tope" no es ninguna solución ni para el niño para la clase a donde va a parar, te lo digo porque lo he vivido como tutor.

Aún así creo que LA CLAVE es el número de alumnos, no se puede trabajar igual con 20 que con 35, es un punto fundamental.

Anónimo dijo...

Pues a mi lo que más me llama la atención es lo de la limpieza, subyacen valores tan básicos y fundamentales como el respeto, la tolerancia, el civismo...
y esa educación básica es todo un logro social, aquí estamos muy lejos de ese logro

Anónimo dijo...

Pues a mi me viene bien que en España se esté educando a borregos!!! Dentro de unos pocos años preparo un redil y a ganar dinero engañando a gente que: no comprende lo que lee y no sabe sumar ni restar. Me voy a hacer de oro!!! (Si antes no se hunde esto!)

Pablo dijo...

Ya me encargaré yo de que mis alumnos no salgan tan borregos...en nuestra mano está.

mariasting dijo...

Parece estupendo en comparación con algunas cosas en España, a simple vista es así (me he aburrido mucho leyendo,jeje), hablo desde la experiencia... Tengo tres hijos, he vivido en Suecia 8 años y al final he vuelto a España...he experimentado guarderia, colegio y hasta yo misma he intentado terminar mis estudios de adulta para entrar en la Universidad. Toda convencida y feliz de estar en un sistema más moderno y avanzado, allí intentando autoconvencerme para no parecer una palurda o cateta, pero a mí nome parecía tan maravilloso. Sí, todo lo que dice el post es así, como lo cuentan, pero hay que haber nacido alli y ser amaestrado desde el nacimiento...no es tan idílico...allí descubrí una gran falta de pensamiento libre, y la actitud crítica será en la escuela, porque una conversación espontánea o improvisada descuida que no la encuentras, todo tiene su porqué, sus normas, su momento para cada cosa etc....ahora comparamos la crisis de España con estas cosas y claro, parece la solución...por otro lado no es tan real que ganen tant, porque la vida es muy cara ( creo que en Finlandia incluso más que en Suecia), y al final no tienes mucho más que en España...y además son muy de rutinas los nórdicos, que hacen todos lo que hay que hacer como las hormigas sin pensar,y al final eso no es calidad humana, es ser robots...a parte de todo esto, me encanta tu blog...pienso tantas cosas de las escuelas, la educación, mis vivencias con los suecos...estoy asombrada como el mundo alaba su sistema y en realidad se está derrumbando...sí, a los 18 se van de cas, independientes dicen, pero son muy niños, muy infantiles de pensamiento...entiendo que la gente lo ve idílico...ten en cuenta que llevan desde los 70 (incluso antes) en el estado de bienestar...yo creo que deberiamos mirar el transcurso de su historia para aprender, porque hay cosas que creo que no deseariamos...te dejo este link, que leí hace poco y que me impactó, y confirmo que es cierto: http://mises.org/Community/blogs/euribe/archive/2012/01/27/c-243-mo-el-estado-de-bienestar-corrompi-243-a-suecia.aspx
Llevo años obsevando e intentando entender muchas cosas...bueno, ya lo veo claro, y la educación está incluida en el paquete...al final me volví a España y mis estudios los terminé a la española(un gran descanso... :), y mis hijos como locos en la escuela española, radiantes...vivan los gritos y los arranques etc (sé que no es perfecto) pero le veo mucho potencial a España, porque al final somo seres humanos, allí nos estabamos muriendo como personas (son clones) ...pufff este tema para mí es infinito...un abrazo, gracias por tu blog, me encanta y me anima ver todas tus indagaciones...

Pablo dijo...

Hola mariasting, veo que este tema te toca de lleno jeje.

No tengo mucho que decir, ya que tú eres la que has vivido allí y la que lo ha visto desde dentro cosa que me parece fantástica por el aporte que haces de que no es todo tan idílico como parece.

Sin duda habría que coger lo bueno de este sistema y combinarlo con el nuestro.

Gracias también por el enlace, a ver si tengo tiempo y lo leo con tiempo porque he visto que es largo.

Muchas gracias por tu aportación y me alegro que estés más contenta en España :)

Anónimo dijo...

Fui a la Escuela Suiza para ser bilingüe, después a un concertado, y en bachillerato a otro privado de Barcelona. Tengo 19 años y este año ha sido mi primer año de carrera.
En mi opinión, Diana tiene razón cuando habla de un cambio de actitud.
"El sistema español margina el debate y la expresión oral. El alumno toma apuntes pasivamente, bosteza. " Lo más triste es que todas las veces que un buen profesor ha intentado debatir o hacer algo diferente a lo rutinario en clase, la mayoría de mis compañeros han seguido bostezando, hablando por whatsapp (pobres, yo no tengo y estoy orgullosa de ver que me expreso mejor en persona que toda esta gente que se pasa el día hablando de "nada") o empanados sin participar y por lo tanto llevando una novedad más al fracaso.
Sobre las actividades "distendidas" solo puedo decir que es lo mejor que tuve en la Escuela Suiza, a parte de los idiomas y los buenos amigos de la infancia. Teníamos 2h seguidas de handarbeit (trabajos manuales) una tarde a la semana, teatro y música. Estas actividades hacían que nos lo pasáramos bien en el cole, nos relacionáramos en un ambiente menos estricto y más juguetón y encima nos educaban en todos los sentidos, ya que el arte da una sensibilidad (y una educación emocional!) que ni las mates ni los idiomas pueden dar.
Música hacían hasta 2º bachillerato y en los públicos acaban en 2º o 3º de ESO. Demasiado típico español no dar la importancia que se merecen según que cosas.
Al llegar a la uni me he encontrado un ambiente muy mediocre cuando mi ilusión era conocer a gente intelectual, interesante, que compartiera cosas conmigo y que me pudiera aportar algo. Ha sido bastante frustrante, pero claro, como vas a estar rodeado de intelectuales que de verdad tienen capacidad para la universidad, si en este país llega todo el mundo... Otro fallo es que los módulos o FP están bastante mal vistos, mientras que en Alemania o Suiza (hablo de lo que conozco) alguien que ha hecho una FP puede llegar a cobrar lo mismo (o casi) que un universitario y no están vistos como "personas "inferiores" que no llegaron a la universidad" sino como gente cuyo oficio o actividad también es necesaria en la sociedad.
He dejado la universidad de aquí y en octubre empiezo una nueva carrera en Zürich. Espero que todos los jóvenes que conozco que se van al extranjero (los más amos que conozco) vuelvan conmigo para mejorar nuestro país.
Mientras tanto ánimo a los profes, cambiad la mentalidad y la conciencia del mundo!!! (mi madre lo es, así que sé lo que llegáis a pasar a veces jeje)

Pablo dijo...

Muchas gracias por tu comentario :)

Es una pena lo de tu frustración al llegar a la universidad. Tú mejor que nadie nos puedes dar una visión de la educación desde el punto de vista de un alumno y me parece muy productiva. Es un debate en el que nos podríamos tirar horas y horas hablando...hay muchas cosas que cambiar.

Mucha suerte en Zurich y disfruta esa oportunidad ;)

Anónimo dijo...

Hola a todos. Aquí se pone mucha pasión en defender el sistema educativo finlandés frente al español, intentando adivinar -sin éxito- las claves de la diferencia.

También alguno aquí menosprecia nuestro sistema, y al país mismo, como si eso bastara para ser mejor. No entraré a comentar dichas amarguras.

Conozco por experiencia ambos sistemas y el de Castilla y León, que apenas ha variado desde los años 70 (a pesar de las reformas), lo mismo que el finlandés. Y he aquí la primera clave: estabilidad y consenso en la eduación (desde 1970 hemos tenido al menos 13 reformas educativas en España).

La otra clave -¿qué pocas, verdad?- es: un sólo sistema educativo para todo el estado.

Ambas claves, decisivas y que explican las grandes diferencias en los recultados entre Finlandia y España -al menos en el informe PISA- se me antojan insalvables en nuestra España actual, ¿por qué?

¿Se imaginan a PP y PSOE poniéndose de acuerdo en los contenidos?

¿Se imaginan a 17 reyezuelos adoptando sistemas educativos iguales?

Otras pequeñas claves apuntalarían el éxito de la aplicación de las dos claves anteriores:

-Mejorar la capacidad lectora de los niños: simplemente haciéndoles leer más.

-Que los profesores de primaria fueran todos licenciados.

-Creando carreras separadas para los que quieran dedicarse a la docencia de los que quieran hacer otra cosa.

Así, un estudiante universitario de matemáticas que quiera dedicarse a la docencia, cursará una carrera específica.

Me he entrevistado con numerosos profesores finlandeses y no he encontrado diferencias en la técnica o contenidos impartidos, pero sí mucha en sus actitudes, y he de decir
-lo siento por nuestros profesores- que la docencia hay que amarla para que sea productiva y nuestros profesores son desdeñosos y echan siempre la culpa al sistema, a los padres ¡y a los niños!

Espero haber aportado algo con mis comentarios y ¡gracias por leer hasta aquí!

http://fennia.webs.com/educacion.htm

El blog que te hará pensar dijo...

Lo de licenciados en primaria me parece bien, y lo de hacer una carrera especializada para ser profesor es FUNDAMENTAL...como está la cosa puede ser profesor cualquiera y ahora con la crisis más.

Y sigo pensando que el número de alumnos por clase también es clave.

Gracias por comentar todo ese tocho jeje.

Anónimo dijo...

Pues si es sistema es totalmente sovietica, como dijo grande Lenin:"Estudiar,estudiar y otra vez estudiar",las clases duraban 40-45 minutos desde las 8:00 hasta 14:00 o 15:00, quien no entendia la materia podia quedar despues 15:00 horas para clases de apoyo, y ninguno tenia que repetir año escolar,solo muy rara vez niños de clase muy baja (padres alcoholicos).Despues de clases tenias circulos de baile,deporte,etc. y gratis.Los libros no hacia falta comprar ya que en el mismo edificio existia biblioteca donde podias coger los libros de otros generaciones, a veces estaban con soluciones de mates escritos a lapiz, aunque no era nuevo guardabas el libro durante todo el año como si fuera una joya para devolver despues para que otros podian estudiar tambien.Escuela tenia su estadio cubierto y abierto, piscina, dentista gratuito te miraba los dientes al empezar el curso escolar.Aunque nadie tenia mucho dinero ya que no existia propiedad privada, todos eramos muy felices...

El blog que te hará pensar dijo...

40-45 minutos son muy pocos minutos en mi opinión...y lo de quien no entendía la matería se podía quedar después supongo que sería "promovido" por el profesor porque que un chaval se quede de por sí hay dos o tres contados por colegio...

Anónimo dijo...

pues me parece muy interesante, hacen que los niños puedan llegar hacer gente de bien lastima que en mi país México la mayoría de escuelas no son así y menos que los maestros estén preparados ,, aquí nadamas por cualquier cosa no dan clases o salen temprano pero en fin ni modo..

El blog que te hará pensar dijo...

¡¡Ánimo para México!!

Maria Lourdes Martinez dijo...

ME ENCANTO,,,SOY COLOMBIANA''''?

Anónimo dijo...

miren yo vivo en finlandia desde hace ya un tiempo y voy a la escuela de extranjeros para aprender el idioma, primero que me hacen pagar el texto escolar, segundo finlandia tiene un problema el 80% de su poblacion esta sumergida en el alcoholismo, hay violencia domestica, son un tanto racistas, el ingles no es obligatorio en la escuela pero el sueco si, y eso que se independizaron de Suecia hace ya algunos anos, con lo cual he conocido gente joven que no sabe hablar ingles, asi que no se cual es tanto el CACAREO de la mitica educacion....es un pais deprimente, la gente no es muy sociable, son poco empaticos, son unos falsos de cuidado, no hay demasiada calidad humana, y es uno de los paises con mas alto indice de suicidios, aparte de la candidad enorme que hay de madres solteras y libertinaje, a donde va esta sociedad??? no lo se pero no los veo muy bien encaminados

El blog que te hará pensar dijo...

¿Entonces cómo sacan esas notas tan buenas y todo el mundo habla de sus escuelas?

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