miércoles, 23 de octubre de 2013

Existen personas que no pueden sentir como nosotros: los alexitímicos

Todos asumimos que si alguien no reacciona como esperamos es porque no le importa, tendemos a atribuir nuestra propia capacidad a los demás e inferir a partir de ello, pero lo cierto es que no todo el mundo siente igual, ni todo el mundo se expresa igual. La sociedad nos enseña tópicos y reglas generales que aplicamos a todos y en las que nos basamos para relacionarnos. Pero ello a veces puede llevarnos a conclusiones falsas y este es el caso de los alexitímicos. Probablemente no hayas oído nunca la palabra alexitimia antes pero realmente hay gente que no puede sentir como nosotros y que sufren pues ni son comprendidos ni saben expresar su incomprensión.

¿Que es la alexitimia?

Alexitimia significa literalmente: a= “falta”; lexis = “palabra”, thymos = “afecto” (griego).
Se considera un trastorno caracterizado por la incapacidad de la persona que lo sufre de reconocer sus propias emociones (y las de los demás), además presentan dificultad para expresarlas y responder en consecuencia a ellas. Quiero matizar fuertemente que los alexitímicos SÍ sienten y tienen emociones, sólo que no saben identificarlas, de ahí que sufran. Si realmente no sintieran nada no sufrirían por ser alexitímicos, pero por el contrario, los alexitímicos suelen mantener una posición agresiva hacia ellos mismos y el entorno, debido a la frustración de no poder verbalizar lo que sienten, se sienten inútiles y a veces anhedonicos, incomprendidos.

La alexitimia afecta a 1 de cada 7 personas (sí, habéis oído bien) aunque algunos estudios hablan de un 10% de la población afectada y una afectación aún mayor por ejemplo en los sujetos abarcados dentro del espectro autista (85% lo presentan). Es más frecuente en varones que en mujeres.
En los análisis de la actividad cerebral de alexitímicos se ha observado que la actividad cerebral en respuesta a las situaciones emocionales es o demasiado alta o demasiado baja con proporción a la intensidad de la situación dificultando la correcta apreciación de esa emoción. Además las sensaciones corporales son escasamente asociadas a los estados mentales.

Las causas de la alexitimia son aún en gran parte desconocidas pero se suelen establecer en la infancia (aunque ninguna explicación cuenta hoy en día con estudios suficientes que la corroboren). Los niños pequeños se expresan a través de sensaciones corporales que luego pasarán a ser somatizadas (por ejemplo cuando se enfadan). Más tarde deberán aprender a ponerle nombre a esas sensaciones, a “mentalizarlas” y reconocerlas y a aprender que los demás también las sienten. En este punto juegan un papel muy importante los padres que serán los que inicialmente reconocerán las emociones del niño y les pondrán nombre, y así hasta que el niño aprenda a través de lo que le han enseñado a reconocerlas por sí solo y expresarlas.

En el cerebro infantil la información pasa desde los centros de percepción de las emociones (sistema límbico) hasta los centros de categorización, reflexión, lenguaje y percepción auditiva. Si los padres del niño por cualquier motivo (depresión, alcoholismo, inestabilidad emocional, alexitimia…) no le ofrecen al niño ese entorno clarificador de emociones y categorizador, el niño identificara pobremente sus emociones y tampoco sabrá nombrarlas. Probablemente más adelante sólo será capaz de identificar sus emociones como sensaciones corporales sin que estas tengan acceso a un análisis más elevado (en el córtex).

La consecuencia de estas habilidades mermadas es que cuando el sujeto se enfrente a conflictos tenderá a la acción (más que al razonamiento o el debate).

Todo lo anteriormente descrito es aplicable a la alexitimia secundaria (por desorden en el aprendizaje emocional o trauma infantil), pero también podría producirse una alexitimia primaria (por ejemplo como consecuencia de un tumor o por alteración de estructuras neurológicas).

Pero no basta sólo con saber que es la alexitimia, también debemos ser capaces de distinguir las consecuencias que implica esta alteración: Implica malestar para la propia persona, un descenso en la capacidad de toma de decisiones y solución de problemas (muchas veces las emociones son un factor a tener en cuenta en tales decisiones), así mismo implica un pobre reconocimiento de las consecuencias de los actos. La alexitimia también dificulta las relaciones interpersonales y la formación de vínculos con los demás. Imagínense una persona que no es capaz de identificar si lo que siente por una persona es amor o amistad, o si esta triste o enfadado…

Además hay otra colección de síntomas presentes en sujetos con alexitimia: Suele haber afectación de la capacidad imaginativa (enfocan su pensamiento en hechos tangibles de manera que están enfocados externamente), pueden presentar rigidez en su postura y/o sus expresiones faciales, suelen presentar más quejas físicas o somáticas que el resto de personas (se asocia a una mayor frecuencia de trastornos psicosomáticos) y baja empatía.

Mucha gente debate la existencia de la alexitimia como trastorno real (en los casos de alexitimia secundaria) y en ocasiones se conceptualiza más como un rasgo de personalidad o como un síntoma dentro de cuadros más complicados (por ejemplo autismo o depresión). Pero otros autores mantienen la alexitimia como trastorno real que puede aparecer como consecuencia a una mala educacion emocional en la infancia y traumas infantiles.

Hay diversos grados de alexitimia, los hay que reconocen correctamente las emociones pero no saben expresarlas, otros que ni las reconocen ni las saben expresar, otros con problemas menores, etc.

¿Cómo saber si alguien es alexitímico?

La alexitimia debe ser evaluada por un psicólogo que utilizará diversas herramientas pero principalmente se basará en su juicio clínico tras la entrevista.
A parte de la entrevista, el psicólogo podrá utilizar diversos cuestionarios para apoyar sus deducciones:
  • Escala de alexitimia del MMPI (MMPI-AS).
  • Beth Israel Hospital Questionnaire (BIQ) en sus dos versiones de uso clínico (Sifneos, 1973).
  • Escala de Personalidad de Schalling-Sifneos (SSPS) (Sifneos, 1973).
  • Escala de Alexitimia de Nöel.
  • Escala de Alexitimia de Toronto (TAS) (Taylor et al., 1985). La más esperanzadora en cuanto a fiabilidad y validez.
  • Alexithymia Provoked Response Questionnaire (APRQ), Krystal, Giller y Cichetti (1986) Consta de 17 ítems que pretenden «provocar» al paciente a responder emotivamente a través de técnicas de inoculación de estrés.
Es probable que además el psicólogo (con la autorización del sujeto) hable con familiares o amigos (o pareja sentimental) para aclarar aspectos que tal vez la propia persona no sepa explicar (por la falta de insight emocional).

¿Se puede curar?

Los alexitímicos no suelen buscar ayuda, si acuden a terapia suele ser inducidos por una persona cercana (muchas veces la pareja sentimental).

Se puede mejorar la capacidad del alexitímico sin duda, pero curar curar como tal, no está claro. Al tener su origen en la infancia ello implica un crecimiento de las estructuras que no evolucionó como debía, y ciertas de estas estructuras tienen su plasticidad limitada en la edad adulta. Pero sin duda se les puede enseñar mucho y mejorar mucho su calidad de vida y sus problemas.

En cuanto al tipo de tratamientos serán básicamente psicológicos aunque en ocasiones se les recetan también antidepresivos.

Dentro del tratamiento psicológico, Swiller (1988) por ejemplo, propone un tratamiento para la alexitimia, que combina la terapia individual con la terapia grupal, y se basa en la teoría del desarrollo cognitivo de la conciencia emocional de Lane y Schwartz (1987). Tampoco hay estudios que demuestren la eficacia de estos tratamientos de forma satisfactoria.

¿Cómo ayudo o trato a alguien así?

Lo primero es tener paciencia, hay que ser conscientes de que ellos SÍ sienten emociones aunque no las expresen y que por ello podemos hacerles daño. Debemos intentar identificar nosotros sus emociones y así indicarselo. Por ejemplo: “veo que estas enfadado, ¿que ha ocurrido?”, “Pareces algo triste”, “Te noto muy alegre hoy”, etc… Ayudarles a etiquetar sus emociones pero sin agobiarles con preguntas del tipo: ¿Que sientes?, ¿Cómo estas?…

Debemos ser así mismo claros con nuestras emociones pues pueden tener dificultades en identificarlas, con lo que deberemos expresarlas abiertamente: “Me siento herida por lo que ocurrió ayer, me dolió lo que me dijistes” “Estoy triste”, “Estoy estresada” (No esperar que lo adivinen pues no ocurrirá). Explicar porque nos sentimos de esa manera y que consecuencias tiene para nosotros. Aún así no esperar una gran reacción ante nuestro malestar.
Facilitarles formas de canalizar sus emociones: Por ejemplo en niños hacer deportes, intentar fomentar actividades creativas (punto débil en ellos)…

No reaccionar de manera dramática pues les desconcertará y ahuyentará (ni lo entenderán ni sabrán que hacer). Tener en cuenta que evitarán el conflicto emocional pues no saben gestionarlo.

Tendremos más éxito si les ofrecemos la solución al problema de forma más operativa. Por ejemplo en parejas no esperar que él/ella entienda y busque la solución a un problema emocional, sino decirle: “ Estoy enfadada y triste porque ayer cancelaste la cena, me gustaría que hoy fuéramos a cenar para arreglarlo” (esto es algo que pueden entender más fácilmente y que les ofrece una forma operativa de demostrar su intención y solucionar el problema).


Fuente: medciencia

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Es un poco extraño y confuso el término,difícil de diferenciar por ejemplo de algún grado de psicopatía, o incluso Asperguer, los seres humanos son muy complejos , y creo que solo un psicólogo entrenenado, podría arriesgarse poner esta categoría a alguna persona, para loas personas comunes y corrientes, induce a confusión

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