Tardamos 7 segundos en etiquetar a una persona cuando la conocemos.
Sabiendo esto, colocaron a 6 personas que no se conocían de nada en una habitación a oscuras y les dejaron que tuvieran una amigable charla.
Había varias personas: un rockero miembro de una banda de heavy metal, otro que lee muchos libros de psicología cognitiva, un aficionado del árabe y su cultura, otro que le gusta mucho cocinar, un deportista de alto riesgo...
Cuando encienden la luz se quedan muy sorprendidos de saber cómo vestían y qué pintas tenían cada uno de ellos, afirmando muchos que no hubieran hablado con los otros si les hubieran visto por la calle.
Luego les pidieron a cada uno de ellos que mirara debajo de la silla.
Había una caja con dos latas en las que se podía leer la siguiente frase:
"Labels are for cans, not for people"
"Las etiquetas son para las latas, no para las personas"