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lunes, 28 de octubre de 2013

Factor humano (24-10-13): "Búscate un amante, de Jorge Bucay"

Aquí me podéis escuchar en el programa Factor Humano de Canal Extremadura del Jueves pasado donde hablé de "Búscate un amante, de Jorge Bucay".

Factor Humano (24-10-13). (a partir del segundo 46:15 salgo yo)




Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.

Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.

Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro:”Depresión” y la infaltable receta del antidepresivo de turno.

Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, ES UN AMANTE.

domingo, 8 de septiembre de 2013

"Búscate un amante" de Jorge Bucay

Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.

Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.

Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro:”Depresión” y la infaltable receta del antidepresivo de turno.
Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, ES UN AMANTE.


Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!. Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más.

A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición: Amante es: “Lo que nos apasiona”. Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.

A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby…En fin, es “alguien” o “algo” que nos pone de “novio con la vida” y nos aparta del triste destino de durar.

¿Y qué es durar? – Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.

Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, se vos también un amante y un protagonista… de la vida. Pensá que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.

Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante…

La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental:
“Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida”.

Jorge Bucay

domingo, 14 de abril de 2013

Factor humano (11-04-13): ¿Cómo distinguir mis emociones?

Aquí me podéis escuchar en el programa Factor Humano de Canal Extremadura del Jueves pasado donde hablé de "¿Cómo distinguir mis emociones?".

Factor Humano (11-04-13). (a partir del minuto 36:30 salgo yo)



Esta vez hablo de cómo distinguir mis emociones y de los diferentes tipos de emociones que hay.


A veces hay que ver si hay algo más profundo detrás de estas emociones (secundarias) y si hay algo más, qué emoción se esconde (emoción primaria).
  
Hay 6 Emociones básicas: alegría, tristeza, enfado, sorpresa, miedo y asco. 

- Emociones primarias: las que sentimos en lo más profundo, las que definen lo que sentimos.
- Emociones secundarias: son emociones “defensivas” con las que tapamos las más profundas (primarias).

Cuento: “La tristeza y la furia”.
- Ejemplo 1: un niño va a cruzar sin mirar y su padre le tira del brazo y muy enfadado le dice “¡¡Pero ten cuidado que te va a pillar el coche!! Qué haces cruzando sin mirar.”
Emoción secundaria el enfado, emoción primaria el miedo: los hombres educados que tienen que ser fuertes.
- Ejemplo 2: una chica se pone triste porque su novio ha vuelto a olvidarse de la comida que tenían juntos mañana y él ha quedado con sus amigos.
Emoción secundaria la tristeza, emoción primaria el enfado: muchas mujeres que han escuchado que tienen que ser sumisas lo hacen.
- Ejemplo 3: un hombre se enfada con un amigo porque han perdido en el partido de padel y él era su pareja.
Emoción secundaria el enfado, emoción primaria la tristeza de haber perdido.
- Ejemplo 4: un hombre va conduciendo y se pone a insultar al de atrás porque se pega a su coche.
Emoción secundaria el enfado, emoción primaria el miedo de que pueda tener un accidente.

-          Saludables o adaptativas: respuestas correctas a situaciones.
-          No saludables o desadaptativas: un malestar crónico, cuando nuestro sistema emocional funciona mal, experiencias pasadas.

Conclusiones para qué identificar emociones:
-          Para regular las emociones el primer paso es identificarlas, y con estas ayudas podemos saber más sobre nosotros y conocernos más.
-          Ser más conscientes de lo que sentimos, pasamos el día sin pararnos.
-          Ir anotando en un "Diario emocional" qué emociones son las que más sentimos y si alguna se repite a lo mejor es una emoción desadaptativa y tenemos que solucionar un problema interno.

jueves, 9 de agosto de 2012

"El buscador" de Jorge Bucay


Os dejo un cuento que me gusta bastante...porque habla de algo muy importante que infravaloramos...el disfrutar la vida...el llegar al final y haber disfrutado del camino...disfrutadlo.

EL BUSCADOR
 
Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. 

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… 

Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. 

Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… 

Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. 

Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. 

El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.

El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fue lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo:

¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… 

Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … 

¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, 

¿y el casamiento de los amigos…?, 

¿y el viaje más deseado…?, 

¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?

¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… 

Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.
Jorge Bucay

Y tú, piénsalo...si murieras hoy, ¿cuánto tiempo tendrías en tu lápida?

lunes, 9 de julio de 2012

La visita de tu vida

Bueno, parece que ha empezado el verano de verdad, los fines de semana de Julio ya se respiran diferente, empiezan los findes de playita, de fiestas de los pueblos y se nota algo diferente.

Como véis este fin de semana no he colgado nada, lo siento. No he podido ni pararme 10 minutos delante del ordenador...eso quiere decir que he tenido un fin de semana entretenido y os puedo garantizar que sí...

He dormido muy poco estos días y ahora mismo tengo la cabeza en otra parte...así que lo que os voy a dejar hoy es un cuento que me han contado hoy...hacía mucho que no me contaban uno y estuvo bastante bien, aquí os lo dejo, el cuento se llama "la visita de tu vida":


«Había una vez un señor que estaba haciendo una gira turística por Europa. Al llegar al Reino Unido compró en el aeropuerto una especie de guía de los castillos de las islas. Algunos tenían días de visita y otros horarios muy estrictos. Pero el más llamativo era el que se presentaba como “La visita de tu vida”. En las fotos, por lo menos, parecía un castillo ni más ni menos espectacular que otros, pero era recomendado muy especialmente… Explicaba allí que, por razones que después se comprenderían, las visitas no se pagaban por anticipado, pero era imprescindible pactar anticipadamente una cita, es decir, día y hora. Intrigado por lo diferente de la propuesta, el hombre llamó desde su hotel esa misma tarde y acordó un horario.

Las cosas han sido siempre iguales en el mundo, basta que uno tenga una cita importante, con hora precisa y necesidad de ser puntual para que todo se complique. Ésta no fue una excepción y diez minutos más tarde de la hora pactada el turista llegó al palacio. Se presentó ante un hombre con falda a cuadros que lo esperaba y que le dio la bienvenida.


-¿Los demás ya pasaron con el guía? –preguntó, no viendo a ningún otro visitante.

-¿Los demás? –repreguntó el hombre. No. Las visitas son individuales y no ofrecemos guías.
Sin hacerle mención al horario, le explicó un poco de la historia del castillo y le mencionó algunas cosas sobre las que debía prestar especial atención. Las pinturas en los muros. Las armaduras del altillo. Las máquinas de guerra del salón norte, debajo de la escalera, las catacumbas y la sala de torturas en la mazmorra. Dicho esto, le dio una cuchara y le pidió que la sostuviera horizontalmente con la parte cóncava hacia el techo.

-¿Y esto? –preguntó el visitante.

-Nosotros no cobramos un derecho de visita. Para evaluar el coste de su paseo recurrimos a este mecanismo. Cada visitante lleva una cuchara como esta llena hasta el borde de arena fina. Aquí caben exactamente 100 gramos. Después de recorrer el castillo pesamos la arena que ha quedado en la cuchara y le cobramos una libra por cada gramo que haya perdido… Una manera de evaluar el coste de la limpieza.
-¿Y si no pierdo ni un gramo?
-Ah, mi querido señor, entonces su visita al castillo será gratuita.

Entre divertido y sorprendido por la propuesta, el hombre vio cómo el anfitrión colmaba de arena la cuchara y luego comenzó su viaje. Confiando en su pulso subió las escaleras despacio y con la vista fija en la cuchara. Al llegar arriba, a la sala de armaduras, prefirió no entrar porque le pareció que el viento haría volar la arena y decidió bajar cuidadosamente. Al pasar junto al salón que exhibía las máquinas de guerra, debajo de la escalera, se dio cuenta de que para verlas con detenimiento era necesario inclinarse forzadamente sosteniéndose de la barandilla. No era peligroso para su integridad, pero hacerlo implicaba la certeza de derramar algo del contenido de su cuchara, así que se conformó con mirarlas desde lejos. Otro tanto le pasó con la más que empinada escalera que conducía a las mazmorras. Por el pasillo de regreso al punto de partida, caminó contento hacia el hombre de la falda escocesa que lo aguardaba con una balanza. Allí vació el contenido de su cuchara y esperó el dictamen del hombre.


-Asombroso, ha perdido menos de medio gramo –anunció-, lo felicito, tal como usted predijo, esta visita le ha salido gratis.

-Gracias…
-¿Ha disfrutado de la visita? –preguntó finalmente el de la recepción.
El turista dudó y por último decidió ser sincero.
-La verdad es que no mucho. Estaba tan ocupado tratando de cuidar de la arena, que no tuve oportunidad de mirar lo que usted me señaló.
-Pero… ¡qué barbaridad!... Mire, voy a hacer una excepción. Le voy a llenar otra vez la cuchara, porque es la norma, pero ahora olvídese de cuánto derrama, faltan 12 minutos para que llegue el próximo visitante. Vaya y regrese antes de que él llegue.
Sin perder tiempo, el hombre tomó la cuchara y corrió hasta el altillo, al llegar allí dio una mirada rápida a lo que había y bajó más que corriendo a las mazmorras llenando las escaleras de arena. No se quedó casi ni un momento porque los minutos pasaban y prácticamente voló hacia el pasaje debajo de la escaleras, donde al inclinarse tratando de entrar se le cayó la cuchara y derramó todo el contenido. Miró su reloj, habían pasado 11 minutos. Dejó otra vez sin ver las máquinas y corrió hasta el hombre de la entrada a quien le entregó la cuchara vacía.
-Bueno, esta vez sin arena, pero no se preocupe, tenemos un trato. ¿Qué tal? ¿Disfrutó la visita?
Otra vez el visitante dudó unos momentos.
-La verdad es que no –contestó al fin. Estuve tan ocupado en llegar antes que el otro, que perdí toda la arena pero tampoco disfruté nada.
El hombre de la falda encendió su pipa y le dijo:

-Hay quienes recorren el castillo de su vida tratando de que no les cueste nada, y no lo pueden disfrutar. Hay otros tan apresurados en llegar pronto, que lo pierden todo sin disfrutar. Unos pocos aprenden esta lección y se toman su tiempo para cada recorrido. Descubren y disfrutan cada rincón, cada paso. Saben que no será gratuito, pero entienden que los costes de vivir valen la pena.
»

(Extraido del libro de "CUENTA CONMIGO" de Jorge Bucay)

jueves, 1 de marzo de 2012

26 cuentos para pensar - Jorge Bucay

En este enlace os dejo 26 cuentos para pensar de Jorge Bucay.

Aquí tenéis el primero de ellos "¿Cómo crecer?":

¿CÓMO CRECER?


Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.
El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.
Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid.
Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.
La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.
Entonces encontró una planta, una Fresa, floreciendo y más fresca que nunca.

El rey preguntó: ¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?
No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías
fresas. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel
momento me dije: "Intentaré ser Fresa de la mejor manera que pueda".

Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mírate a ti mismo.
No hay posibilidad de que seas otra persona.
Puedes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por vos, o puedes marchitarte en tu propia condena...

miércoles, 22 de febrero de 2012

Las alas son para volar - Jorge Bucay

"Las alas son para volar" (Cuento de Jorge Bucay)


Cuando se hizo mayor su padre le dijo: «Hijo mío: no todos nacemos con alas. Si bien es cierto que no tienes obligación de volar, creo que sería una pena que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado».

-Pero yo no sé volar -contestó el hijo.

-Es verdad... -dijo el padre. Y, caminando, lo llevó hasta el borde del abismo de la montaña.

-¿Ves, hijo? Éste es el vacío. Cuando quieras volar vas a venir aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y, extendiendo las alas, volarás.

El hijo dudó.

-¿Y si me caigo?

-Aunque te caigas, no morirás. Sólo te harás algunos rasguños que te harán más fuerte para el siguiente intento -contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo a ver a sus amigos, a sus compañeros, aquellos con los que había caminado toda su vida.

Los más estrechos de mente le dijeron: «¿Estás loco? ¿Para qué? Tu padre está medio loco... ¿Para qué necesita volar? ¿Por qué no te dejas de tonterías? ¿Quién necesita volar?».

Los mejores amigos le aconsejaron: «¿Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por qué no empiezas despacio? Prueba a tirarte desde una escalera o desde la copa de un árbol. Pero... ¿desde la cima?».

El joven escuchó el consejo de quienes le querían. Subió a la copa de un árbol y, llenándose de coraje, saltó. Desplegó las alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero, desgraciadamente se precipitó a tierra.

Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre.

-Hijo mío -dijo el padre-. Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en paracaídas: necesitas cierta altura antes de saltar.

Para volar hay que empezar asumiendo riesgos.

Si no quieres, lo mejor quizá sea resignarse y seguir caminando para siempre.

jueves, 19 de enero de 2012

La princesa busca marido - Jorge Bucay

Hace tiempo que no ponía algo de Jorge Bucay y hoy me ha recordado una lectora del blog este cuento tan sabio que habla de relaciones de pareja...





"Cuando tú estás en una relación y te das cuenta que pudiendo evitarte una migaja de sufrimiento, el otro no lo hace, es porque todo se ha terminado."

Es decir, que el tío o la tía que, sabiendo que habéis discutido, o estás mal coge y no te llama y dice "que se joda, que sufra un poco y mañana ya hablamos..." hay que irse a por otra cosa mejor...

A ver si vamos aprendiendo y dejamos de dar a gilipollas profundos el poder de nuestra felicidad...

martes, 19 de abril de 2011

Los niños estaban solos - Jorge Bucay

Los niños estaban solos - Jorge Bucay


Su madre se había marchado por la mañana temprano y los habia dejado al cuidado de Marina, una joven de dieciocho años a la que a veces contrataba por unas horas para hacerse cargo de ellos a cambio de unos pocos euros.

Desde que el padre habia muerto, los tiempos eran demasiado duros como para arriesgar el trabajo faltando cada vez que la abuela se enfermaba o se ausentaba de la ciudad.

Cuando el novio de la jovencita llamó para invitarla a un paseo en su coche nuevo, Marina no dudó demasiado. Después de todo los niños estaban durmiendo como cada tarde y no se despertarian hasta las cinco.

Apenas escuchó la bocina, cogió su bolso y descolgó el telefono. Tomó la precaución de cerrar la puerta del cuarto y se guardó la llave en el bolsillo. Ella no queria arriesgarse a que Pancho se despertara y bajara las escaleras para buscarla, porque despues de todo tenia sólo seis años y en un descuido podia tropezar y lastimarse. Ademas, pensó, si eso sucediera, ¿como le explicaria a su madre que el niño no la habia encontrado?

Quizás fue un cortocircuito en el televisor encendido o alguna de las luces de la sala, o tal vez una chispa en el hogar de leña; el caso es que cuando las cortinas empezaron a arder, el fuego rápidamente alcanzó la escalera de madera que conducia a los dormitorios.

La tos del bebé debido al humo que se filtraba por debajo de la puerta lo despertó. Sin pensar, Pancho salto de la cama y forcejeó con el picaporte para abrir la puerta pero no pudo.

De todos modos, si lo hubiera conseguido, él y su hermanito de meses hubieran sido devorados por las llamas en pocos minutos.

Pancho gritó llamando a Marina, pero nadie contestó su llamada de auxilio. Así que corrió al teléfono que habia en el cuarto (el sabía como marcar el numero de su mamá) pero no habia línea.

Pancho se dió cuenta que debía sacar a su hermanito de alli. Intentó abrir la ventana que daba a la cornisa, pero era imposible para sus pequeñas manos destrabar el seguro y aunque lo hubiera conseguido aún debia soltar la malla de alambre que sus padres habian instalado como protección.

Cuando los bomberos terminaron de apagar el incendio, el tema de conversación de todos era el mismo:
- ¿Cómo pudo ese niño tan pequeño romper el vidrio y luego el enrejado con el perchero?
- ¿Cómo pudo cargar al bebé en la mochila?
- ¿Cómo pudo caminar por la cornisa con semejante peso y bajar por el árbol?
- ¿Cómo pudo salvar su vida y la de su hermano?

El viejo jefe de bomberos, hombre sabio y respetado les dio la respuesta:

-Panchito estaba solo... No tenia a nadie que le dijera que no iba a poder.


¿Cuántas veces hemos dejado de hacer cosas porque ha venido alguien y nos ha dicho que no podíamos (padres, madres, amigos...) ?
¿Cuántas veces hemos dejado de hacer cosas porque nosotros mismos nos decimos "ni si quiera lo intentes, si no vas a poder..."?

Si no intentamos las cosas no podremos saber si somos capaces de hacerlo o no y, lo peor, nos podemos arrepentir toda la vida por cosas que no hemos hecho. Como les digo a mis alumnos...si os proponéis algo en la vida y lo queréis de verdad y es vuestra ilusión, ¡id a por ello que estar por seguro que lo conseguiréis! O por lo menos estaréis muy cerca de donde queréis estar.

A lo mejor mi sueño es ser astronauta...a lo mejor es una meta muy complicada de conseguir...pero si me propongo llegar a ello y dar los pasos que necesito para conseguirlo, puede que termine trabajando para una empresa aeroespacial diseñando sistemas que luego los astronautas usan en su día a día.

"Es mejor arrepentirse de haber hecho las cosas que arrepentirse de nunca haberlas intentado."

martes, 5 de abril de 2011

La Tristeza y La Furia - Cuento de Jorge Bucay

Aquí os dejo un cuento muy bueno de Jorge Bucay llamado "La tristeza y la furia".





Con un gran mensaje como todos los cuentos de Jorge Bucay que nos hace preguntarnos si confundimos la tristeza y la furia. Nos invita a preguntarnos y mirar hacia adentro de nosotros cuando sentimos una de estas dos emociones y ver si hay algo más profundo detrás de estas emociones (secundarias) y si hay algo más, qué emoción se esconde (emoción primaria).

lunes, 4 de abril de 2011

Cómo ser felices según Jorge Bucay en Ratones Coloraos

Jorge Bucay en una entrevista en Ratones Coloraos por Jesús Quintero hablando sobre muchas cosas interesantes, entre ellas sobre cómo ser feliz.





En este segundo vídeo el público le hace preguntas sobre la felicidad y algunas respuestas las personaliza de tal manera que parece una mini-terapia con el feedback que les devuelve para que piensen las personas del público que le han preguntado.





Muy muy recomendable, la verdad que hay poco que decir porque de cada frase que dice se aprende mucho.