Descubre la historia desconocida entre el brillante inventor estadounidense y su madre Nancy.
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viernes, 29 de abril de 2016
¿Es verdad que a Edison le echaron del colegio por ser superdotado?
martes, 12 de mayo de 2015
Toda una lección de optimismo - Alice Sommer Herz 108 años
La vida de Alice Herz-Sommer es un verdadero e inspirador ejemplo de optimismo y positividad. La personalidad de Alice Herz-Sommer es simplemente fascinante, sus historias regalan una hermosa lección de esperanza y positivismo en una sociedad que diariamente se empeña en destruirse a si misma.
Con 110 años de edad, Alice Herz Sommer, ha llegado a ser la pianista más vieja del mundo y la más vieja superviviente del Holocausto. En esta maravillosa entrevista comparte sus puntos de vista sobre cómo vivir una vida larga y feliz. Ella habla de la importancia de la música, la risa y tener una visión optimista de la vida.
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martes, 14 de abril de 2015
¡¡¡Un gran ejemplo de pensar!!! (Bohr y Rutherford)
Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad
Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la
siguiente anécdota:
Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen: ‘Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro.
El estudiante había respondido: ‘lleve el barómetro a la azotea del edificio y átele una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio, marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel. Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: coja el barómetro y láncelo al suelo desde la azotea del edificio, calcule el tiempo de caída con un cronómetro. Después apliqué la fórmula altura = 0,5 A por T2. Y así obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contesto, este es un procedimiento muy básico: para
medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura.
Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro esta a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la per-pendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.
En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precisión. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle:
Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo. En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.
El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.
Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen: ‘Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro.
El estudiante había respondido: ‘lleve el barómetro a la azotea del edificio y átele una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio, marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel. Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: coja el barómetro y láncelo al suelo desde la azotea del edificio, calcule el tiempo de caída con un cronómetro. Después apliqué la fórmula altura = 0,5 A por T2. Y así obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contesto, este es un procedimiento muy básico: para
medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura.
Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro esta a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la per-pendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.
En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precisión. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle:
Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo. En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.
El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.
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sábado, 11 de mayo de 2013
Las diez canciones más pegadizas de la historia
"Todos los éxitos musicales dependen de
las matemáticas, la ciencia, la ingeniería y la tecnología. Desde la
física de las frecuencias de sonido que determinan el tono y la armonía,
a los procesadores digitales de alta tecnología y los sintetizadores a
los que se pueden añadir efectos de hacer una canción más pegadiza”.Lo dicen los científicos de la Universidad Goldsmiths (Londres), que, según informa NME, han abierto nuevas formas de investigación para descubir lo que hace que una canción sea pegadiza.
Tras varios estudios, han elaborado una lista de los diez temas más pegadizas de todos los tiempos. En la conclusión las seleccionadas tienen cuatro características comunes:
- Los contenidos y frases musicales son largas y detalladas.
- Tienen varios cambios de tono en el coro.
- Los cantantes eran hombres.
- El cantante tiene un alto nivel vocal.
Aquí os dejo la lista y los vídeos de las 3 primeras.
1. We are the champions, de Queen
2. YMCA, de Village People
3. Fat lip, de Sum 41
4. The final countdown, de Europe
5. Monster, de The Automatic.
6. Ruby, de Kaiser Chiefs.
7. I'm always here, de Jimi Jamison
8. Brown eyed girl, de Van Morrison
9. Teenage dirtbag, de Wheatus.
10. Livin' on a prayer, de Bon Jovi
Tras varios estudios, han elaborado una lista de los diez temas más pegadizas de todos los tiempos. En la conclusión las seleccionadas tienen cuatro características comunes:
- Los contenidos y frases musicales son largas y detalladas.
- Tienen varios cambios de tono en el coro.
- Los cantantes eran hombres.
- El cantante tiene un alto nivel vocal.
Aquí os dejo la lista y los vídeos de las 3 primeras.
1. We are the champions, de Queen
2. YMCA, de Village People
3. Fat lip, de Sum 41
4. The final countdown, de Europe
5. Monster, de The Automatic.
6. Ruby, de Kaiser Chiefs.
7. I'm always here, de Jimi Jamison
8. Brown eyed girl, de Van Morrison
9. Teenage dirtbag, de Wheatus.
10. Livin' on a prayer, de Bon Jovi
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lunes, 4 de marzo de 2013
Después de 44 años consiguió saber por qué su enemigo le perdonó la vida
El 20 de diciembre de 1943, despegaba del campo de aviación RAF Kimbolton (Inglaterra) el bombardero B-17, llamado Ye Olde Pub, de la United States Air Force
(USAF) con la misión de bombardear una fábrica de aviones en Bremen
(Alemania). La tripulación de la aeronave estaba compuesta por Bertrand
O.Coulombe, Alex Yelesanko, Richard A. Pechout, Lloyd H. Jennings, Hugh
S. Eckenrode, Samuel W. Blackford, Spencer G. Lucas, Albert Sadok,
Robert M. Andrews y al frente de todos ellos el joven teniente Charles L. Brown.
Consiguieron realizar la misión pero a un alto precio… el artillero de cola había muerto y 6 tripulantes más estaban heridos, el morro estaba dañado, dos motores fueron alcanzados y de los dos restantes sólo uno tenía suficiente potencia, el fuselaje estaba seriamente dañado por los impactos de las batería antiaéreas y los cazas alemanes, incluso el piloto Charlie Brown llegó a perder la consciencia momentáneamente. Cuando Charlie despertó consiguió estabilizar el avión y ordenó que se atendiese a los heridos.
Cuando pensaba que bastante tendrían con mantener la aeronave en el aire, llegó lo peor… un caza alemán en la cola. Todos pensaron que ya había llegado su momento, pero el caza en lugar de disparar se puso en paralelo del bombardero. Charlie giró la cabeza y vio cómo el piloto alemán le hacia gestos con las manos. Así se mantuvo durante unos instantes, hasta que el teniente ordenó a uno de sus hombres subir a la torreta de la ametralladora… pero antes de poder cumplir la orden, el alemán miró a los ojos a Charlie le hizo un gesto con la mano y se marchó. A duras penas, y tras recorrer 250 millas, Ye Olde Pub consiguió aterrizar en Norfolk (Inglaterra). Charlie contó a sus superiores lo ocurrido pero éstos decidieron ocultar aquel acto de humanidad. Pero el teniente no lo olvidó… ¿Por qué no los había derribado?
En 1987, 44 años después de aquel suceso, Charie comenzó a buscar al hombre que les había perdonado la vida a pesar de no saber nada de él y, mucho menos, si todavía estaba vivo. Puso un anuncio en una publicación de pilotos de combate:
Franz le explicó que cuando se puso en su cola y los tenía en el punto de mira para disparar, sólo vio una avión que a duras penas se mantenía en el aire, sin defensas y con la tripulación malherida… no había ningún honor en derribar aquella aeronave, era como abatir a un paracaidista. Franz había servido en África a las órdenes del teniente Gustav Roedel, un caballero del aire, que les inculcó la idea de que para sobrevivir moralmente a una guerra se debía combatir con honor y humanidad; de no ser así, no serían capaces de vivir consigo mismos el resto de sus días. Aquel código no escrito les salvó la vida. Trató de guiarlos para sacarlos de allí, pero tuvo que desistir cuando se acercaban a una torre de control alemana; si hubiesen descubierto a Franz habría supuesto la pena de muerte.
Durante varios años compartieron sus vidas y en 2008, con seis meses de diferencia, fallecieron de sendos ataques al corazón. Franz Stigler tenía 92 años y Charlie Brown 87.
Brown y Stigler con un cuadro de la reconstrucción
Fuentes e imágenes: New York Post, Daily Mail
Fuente con texto en español: Historiasdelahistoria
Tripulación del Ye Olde Pub
Consiguieron realizar la misión pero a un alto precio… el artillero de cola había muerto y 6 tripulantes más estaban heridos, el morro estaba dañado, dos motores fueron alcanzados y de los dos restantes sólo uno tenía suficiente potencia, el fuselaje estaba seriamente dañado por los impactos de las batería antiaéreas y los cazas alemanes, incluso el piloto Charlie Brown llegó a perder la consciencia momentáneamente. Cuando Charlie despertó consiguió estabilizar el avión y ordenó que se atendiese a los heridos.
Cuando pensaba que bastante tendrían con mantener la aeronave en el aire, llegó lo peor… un caza alemán en la cola. Todos pensaron que ya había llegado su momento, pero el caza en lugar de disparar se puso en paralelo del bombardero. Charlie giró la cabeza y vio cómo el piloto alemán le hacia gestos con las manos. Así se mantuvo durante unos instantes, hasta que el teniente ordenó a uno de sus hombres subir a la torreta de la ametralladora… pero antes de poder cumplir la orden, el alemán miró a los ojos a Charlie le hizo un gesto con la mano y se marchó. A duras penas, y tras recorrer 250 millas, Ye Olde Pub consiguió aterrizar en Norfolk (Inglaterra). Charlie contó a sus superiores lo ocurrido pero éstos decidieron ocultar aquel acto de humanidad. Pero el teniente no lo olvidó… ¿Por qué no los había derribado?
En 1987, 44 años después de aquel suceso, Charie comenzó a buscar al hombre que les había perdonado la vida a pesar de no saber nada de él y, mucho menos, si todavía estaba vivo. Puso un anuncio en una publicación de pilotos de combate:
Estoy buscando el hombre que me salvó la vida el 20 de diciembre de 1943.Desde Vancouver (Canadá), alguien se puso en contacto con él… era Franz Stigler. Después de cruzar varias cartas y llamadas de teléfono, en 1990 lograron reunirse.
Fue como encontrarse con un hermano que no veías desde hace 40 añosTras varios abrazos y alguna que otra lágrima, Chrarlie le preguntó a Franz: ¿Por qué no nos derribaste?
Franz le explicó que cuando se puso en su cola y los tenía en el punto de mira para disparar, sólo vio una avión que a duras penas se mantenía en el aire, sin defensas y con la tripulación malherida… no había ningún honor en derribar aquella aeronave, era como abatir a un paracaidista. Franz había servido en África a las órdenes del teniente Gustav Roedel, un caballero del aire, que les inculcó la idea de que para sobrevivir moralmente a una guerra se debía combatir con honor y humanidad; de no ser así, no serían capaces de vivir consigo mismos el resto de sus días. Aquel código no escrito les salvó la vida. Trató de guiarlos para sacarlos de allí, pero tuvo que desistir cuando se acercaban a una torre de control alemana; si hubiesen descubierto a Franz habría supuesto la pena de muerte.
Durante varios años compartieron sus vidas y en 2008, con seis meses de diferencia, fallecieron de sendos ataques al corazón. Franz Stigler tenía 92 años y Charlie Brown 87.
Fuentes e imágenes: New York Post, Daily Mail
Fuente con texto en español: Historiasdelahistoria
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Curiosidades,
Historia
lunes, 7 de enero de 2013
La gran broma universitaria de todos los tiempos: el misterio del coche en el tejado
Aquí os dejo esta noticia tan curiosa que pasó hace años en una universidad y que se conoce como la mejor broma universitaria de todos los tiempos.
Si alguno se lo pregunta sí, la he copiado literalmente de la página de elbauldejosete.
A las 6 de la mañana del domingo 8 de junio de 1958, un madrugador jardinero de la prestigiosa universidad de Cambridge, quedó enormemente sorprendido a la vista de un extraño espectáculo. En las empinadas pizarras del tejado de la biblioteca Seely, a unos 26 metros de altura, se encontraba estacionado increíblemente un viejo automóvil Austin Seven como caído del cielo.
Nadie daba crédito a lo sucedido, encaramado en una azotea
inaccesible, como si tratara de cruzar la línea del horizonte, se
encontraba el misterioso vehículo de color negro. ¿Pero como ha podido llegar hasta ahí?.
Una multitud de curiosos se reunieron en el asombro de ver el coche y como las autoridades trataron y fallaron numerosas veces, en la construcción de una grúa con que poder bajar el vehículo. Policías, bomberos y unidades de defensa civil, lucharon durante casi una semana para poder bajar el viejo Austin a tierra firme. Las autoridades no dudaron en ningún momento de que todo había sido producto de una gamberrada estudiantil, eso si, enormemente ingeniosa. El espectáculo fue noticia en todo el mundo.
Cómo es posible que un montón de profesionales tarden una semana en conseguir bajar el vehículo y casi despedazado, y éste aparezca completamente intacto de un día para otro en lo alto de la biblioteca Seely. Un gran dilema que rondaba las cabezas de medio mundo.
Un misterio que desconcertó durante mucho tiempo historiadores universitarios y universitarios por igual. Probablemente fue la broma estudiantil más ingeniosa de todos los tiempos y también la más misteriosa.
Tuvieron que pasar cincuenta años para encontrar la explicación a la ingeniosa broma.
En una cena de aniversario del grupo de estudiantes de ingeniería, se reunieron para revelar sus identidades y explicar como el Austin Seven había sido izado a lo alto de la universidad de Cambridge. El cabecilla, Peter Davey reveló que había ideado el plan durante su estancia en las habitaciones de la zona Gonville and Caius con vistas a la azotea.
Peter y 11 estudiantes formaron el equipo de la gran broma universitaria….Divididos en varios grupos, el primer grupo de arrastre desplazó el Austin Seven por Cambridge hasta el aparcamiento cercano a la biblioteca Seely, alegando a los inoportunos que encontraban en su camino, que iba a ser utilizado para pegar carteles de publicidad de noticias universitarias.
Peter Davey, que ahora tiene 74 años eligió la semana final de mayo, cuando la actividad de transeúntes es casi nula, una semana perfecta para realizar todo tipo de golpes con toda tranquilidad. Así que durante la tranquila semana, el segundo grupo se dedicó a alzar una rudimentaria grúa construida a partir de andamios postes y cables de acero sobre el empinado techo de pizarra.
Un tercer grupo pasó una tabla que ayudó a la elevación, a través de una brecha situada entre el techo y una torrecilla de la ventana Caius, conocida como el Salto del Senado… Como equipo de transbordo, tres tipos de cuerdas, ganchos y poleas.
Los vigilantes, que posteriormente reconocieron haber escuchado un
misterioso alboroto por encima de ellos, fueron distraidos en última
instancia por unos conductores temerarios que se encontraban en la zona,
tres remeros borrachos que serpenteaban de manera temeraria por la zona
del campus. Pero realmente fueron los esfuerzos de dos bellas estudiantes que presentaron el mayor ingenio al tratar de guardar el descubrimiento de la broma estudiantil. Habían sido enviadas con sus cortitas faldas por el ingenioso Davey para distraer a todos los transeúntes sin excepción….El terreno estaba completamente despejado.
Sin embargo, la broma estuvo a punto de fracasar al ser izado. Se les había olvidado instalar una cuerda que ofreciera una línea de verificación que mantuviera estabilizado el vehículo, debido a ello, el Austin Seven se desplazó ligeramente golpeando en una de las cornisas y en varias zonas del techo. Casi estuvo a punto de fracasar y convertirse en una tragedia, o por lo menos en un desastre.
Una vez arriba, temerosos de ser descubiertos, el equipo de elevación se apresuró a empujar el vehículo hasta el mismo vértice del tejado. Rápidamente desmontaron todo el equipo de ingenio, y huyeron a través de unos puentes de tablas perfectamente colocados previamente y que les llevaría a una de las habitaciones de la zona Gonville…Desde ahí, piernas para que os quiero.
En la mañana del domingo 8 de junio ante el asombro de todos, comenzó a fraguarse la más ingeniosa y misteriosa broma estudiantil de todos los tiempos.
El entonces decano el fallecido Hugh Montefiore Rev, tuvo en todo momento una ligera idea de quien era el responsable, envió una felicitación junto con una caja de champagne a los chicos de la zona Gonville and Caius, aunque en público mantuvo siempre que no sabía nada de los culpables….La misteriosa leyenda del Austin Seven negro de la Universidad de Cambridge duró 50 largos años.
Los bromistas reunidos dijeron que su único pesar era que el coche no se dejara en ese lugar para siempre.,,como símbolo estudiantil.
Algunas bromas más surgieron décadas más tarde. En el 2002 un asiento de inodoro fue colocado por un estudiante en una de la torres, permaneciendo varias semanas allí, rescatado finalmente por profesionales que escalaron el edificio.
Y como última tentativa, a finales de noviembre de 2009 sombreros de Santa Claus fueron colocados en cada una de las torres de la capilla de Kings College, nuevamente el colegio tuvo que recurrir a los costosos profesionales de escalada.
Muchos de los responsables del grupo pasaron a disfrutar de carreras distinguidas y oficios de prestigio, porque en realidad como comentó el Sr. Peter Davey, doctorado Honoris Causa y experto en automatización y robótica, “todo fue una alocada y desafiante broma estudiantil“.
Si alguno se lo pregunta sí, la he copiado literalmente de la página de elbauldejosete.
A las 6 de la mañana del domingo 8 de junio de 1958, un madrugador jardinero de la prestigiosa universidad de Cambridge, quedó enormemente sorprendido a la vista de un extraño espectáculo. En las empinadas pizarras del tejado de la biblioteca Seely, a unos 26 metros de altura, se encontraba estacionado increíblemente un viejo automóvil Austin Seven como caído del cielo.
Una multitud de curiosos se reunieron en el asombro de ver el coche y como las autoridades trataron y fallaron numerosas veces, en la construcción de una grúa con que poder bajar el vehículo. Policías, bomberos y unidades de defensa civil, lucharon durante casi una semana para poder bajar el viejo Austin a tierra firme. Las autoridades no dudaron en ningún momento de que todo había sido producto de una gamberrada estudiantil, eso si, enormemente ingeniosa. El espectáculo fue noticia en todo el mundo.
Cómo es posible que un montón de profesionales tarden una semana en conseguir bajar el vehículo y casi despedazado, y éste aparezca completamente intacto de un día para otro en lo alto de la biblioteca Seely. Un gran dilema que rondaba las cabezas de medio mundo.
Un misterio que desconcertó durante mucho tiempo historiadores universitarios y universitarios por igual. Probablemente fue la broma estudiantil más ingeniosa de todos los tiempos y también la más misteriosa.
En una cena de aniversario del grupo de estudiantes de ingeniería, se reunieron para revelar sus identidades y explicar como el Austin Seven había sido izado a lo alto de la universidad de Cambridge. El cabecilla, Peter Davey reveló que había ideado el plan durante su estancia en las habitaciones de la zona Gonville and Caius con vistas a la azotea.
Peter y 11 estudiantes formaron el equipo de la gran broma universitaria….Divididos en varios grupos, el primer grupo de arrastre desplazó el Austin Seven por Cambridge hasta el aparcamiento cercano a la biblioteca Seely, alegando a los inoportunos que encontraban en su camino, que iba a ser utilizado para pegar carteles de publicidad de noticias universitarias.
Peter Davey, que ahora tiene 74 años eligió la semana final de mayo, cuando la actividad de transeúntes es casi nula, una semana perfecta para realizar todo tipo de golpes con toda tranquilidad. Así que durante la tranquila semana, el segundo grupo se dedicó a alzar una rudimentaria grúa construida a partir de andamios postes y cables de acero sobre el empinado techo de pizarra.
Un tercer grupo pasó una tabla que ayudó a la elevación, a través de una brecha situada entre el techo y una torrecilla de la ventana Caius, conocida como el Salto del Senado… Como equipo de transbordo, tres tipos de cuerdas, ganchos y poleas.
Sin embargo, la broma estuvo a punto de fracasar al ser izado. Se les había olvidado instalar una cuerda que ofreciera una línea de verificación que mantuviera estabilizado el vehículo, debido a ello, el Austin Seven se desplazó ligeramente golpeando en una de las cornisas y en varias zonas del techo. Casi estuvo a punto de fracasar y convertirse en una tragedia, o por lo menos en un desastre.
Una vez arriba, temerosos de ser descubiertos, el equipo de elevación se apresuró a empujar el vehículo hasta el mismo vértice del tejado. Rápidamente desmontaron todo el equipo de ingenio, y huyeron a través de unos puentes de tablas perfectamente colocados previamente y que les llevaría a una de las habitaciones de la zona Gonville…Desde ahí, piernas para que os quiero.
En la mañana del domingo 8 de junio ante el asombro de todos, comenzó a fraguarse la más ingeniosa y misteriosa broma estudiantil de todos los tiempos.
El entonces decano el fallecido Hugh Montefiore Rev, tuvo en todo momento una ligera idea de quien era el responsable, envió una felicitación junto con una caja de champagne a los chicos de la zona Gonville and Caius, aunque en público mantuvo siempre que no sabía nada de los culpables….La misteriosa leyenda del Austin Seven negro de la Universidad de Cambridge duró 50 largos años.
Los bromistas reunidos dijeron que su único pesar era que el coche no se dejara en ese lugar para siempre.,,como símbolo estudiantil.
Algunas bromas más surgieron décadas más tarde. En el 2002 un asiento de inodoro fue colocado por un estudiante en una de la torres, permaneciendo varias semanas allí, rescatado finalmente por profesionales que escalaron el edificio.
Y como última tentativa, a finales de noviembre de 2009 sombreros de Santa Claus fueron colocados en cada una de las torres de la capilla de Kings College, nuevamente el colegio tuvo que recurrir a los costosos profesionales de escalada.
Muchos de los responsables del grupo pasaron a disfrutar de carreras distinguidas y oficios de prestigio, porque en realidad como comentó el Sr. Peter Davey, doctorado Honoris Causa y experto en automatización y robótica, “todo fue una alocada y desafiante broma estudiantil“.
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lunes, 10 de diciembre de 2012
La historia del mundo en 2 minutos
La historia del mundo contada con imágenes en dos minutos.
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