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jueves, 24 de diciembre de 2015

Fred Kofman sobre la vida, la libertad y la consciencia


Uno de los mejores vídeos sobre cómo actuamos ante la vida que será un antes y un después de cómo te enfrentas a ella, si de forma pasiva o de forma activa y cogiendo las riendas de ella.

Si tienes 1 hora de tu tiempo para cambiar tu vida, lo agradecerás.

¿Quieres seguir siendo una oveja o quieres ver el tigre que realmente eres?

lunes, 7 de septiembre de 2015

Cuento para controlar los enfados "El hombre airado"

El hombre airado

Un hombre que sufría ataques de ira estaba ya harto de esta situación y un día decidió solucionar su

problema. Para ello, fue en busca de un viejo sabio que conocía como nadie los secretos del alma humana.


Cuando estuvo ante él, le dijo: “Señor tengo fuertes arranques de ira que están arruinando mi vida. 

Sé que es mi carácter, pero estoy dispuesto a hacer lo que usted me recomiende para cambiar”.

“Puedo hacerme una idea de lo que te sucede pero, para ayudarte, la próxima vez que te invada la ira, deberás venir corriendo para mostrármela.”, le ordenó el sabio.

Tras unos días de calma, el hombre volvió a notar cómo la ira se apoderaba de él y salió a toda prisa a ver al anciano. Pero, como vivía en lo alto de una colina, tardó más de media hora en llegar. 

Cuando estuvo ante él, ya se le había pasado el ataque. Y así sucedió una y otra vez, pues cuanto más corría, más agotado y menos enfurecido llegaba ante el sabio.

 Un día llegó superagotado y el venerable anciano sentenció: “Creo que me has tomado el pelo. Si la ira formase parte de ti, podrías enseñármela. No es tuya. Te atrapa en cualquier sitio y luego te abandona. Así que la solución a tu problema es fácil: la próxima vez que quiera apoderarse de ti, no lo permitas y haz algo para que no te controle ella a ti.”


Fuente: ayudartepsicologia

jueves, 9 de julio de 2015

El Supermercado de los Pensamientos

La protagonista de esta historia se llama María. Es una empresaria de éxito. Una mujer que un día decidió cumplir el sueño de su infancia y creó un negocio del que viviría toda la vida. Ese negocio le fue bien, muy bien. Tanto fue así, que abrió varias sucursales de su empresa y llegó a tener decenas de empleados. A día de hoy, la empresa sigue funcionando a buen ritmo. Factura varios millones de euros al año y opera en varios países. Sin embargo, el sueño de su infancia absorbe la mayor parte de su tiempo.

María tiene dos hijos, Valentina y Marcos, de siete y nueve años respectivamente. Entre su trabajo y las actividades que estos tienen los fines de semana, pasa con ellos una media de veinte horas a la semana. Es decir, menos de un día en total. Siente mucha angustia por ver que sus hijos están creciendo y que ella no está siendo partícipe del proceso.

La relación con su marido, Roberto, ya no es lo que era. A penas se ven y, cuando lo hacen, sus palabras fundamentalmente transmiten rencor. Siente pena cada vez que le mira, pues aquel Amor que les unía ya no se hace palpable.

María está cansada. La vida le pesa mucho. Siente como si estuviese sola en las profundidades marinas con varios kilos de plomo en sus bolsillos y con una bombona de oxígeno a punto de consumirse. Si no suelta lastre, morirá ahogada.

En su afán por mejorar su vida, decide contratar los servicios de un coach que le ha recomendado

Beatriz, una amiga suya. Ella pasó por una época similar hace ya algún tiempo y le vino muy bien trabajar con este profesional.

– ¿Hola? ¿Eres Pedro?

– Sí, buenos días.

– Pedro, soy María. Me ha dado tu teléfono Beatriz González.

– ¡Ah! ¡Hola María! ¡Encantado de saludarte! ¿En qué puedo ayudarte?

María cuenta a Pedro su situación personal y acuerdan una cita para la semana siguiente en el despacho del hombre.

Durante toda la semana ella está bastante inquieta por el encuentro. Nunca le ha gustado contarle su vida a desconocidos, a pesar de que se trate de un profesional en la materia. Sin embargo, cuando la mujer cruza la puerta del estudio del coach, la inquietud desaparece de golpe. Enseguida percibe que se trata de un lugar especial, un espacio muy amplio y acogedor, con mucha luz natural. Hay un par de sillones muy cómodos, una alfombra, una estantería con varios libros y algunas plantas muy bien cuidadas. Pedro transmite mucha confianza y parece saber lo que se trae entre manos.

María toma asiento cautelosamente en uno de las sillones, colocando sus brazos sobre sus piernas.

Toma aire profundamente y aspira el agradable olor a flores que puebla la sala. Pedro comienza con algunas cuestiones para conocer qué es exactamente lo que mueve a María a contratar sus servicios.

Cuando tiene información suficiente, le pregunta:

– María, ¿cómo te gustaría que fuese tu vida?

– Verás Pedro, querría pasar más tiempo con mis hijos, darles amor y compartir cosas con ellos. A penas les veo… Tanto es así que, a veces, tengo la sensación de que me consideran una extraña.

También querría sentir que existe Amor entre mi marido y yo. Hace tiempo que se ha esfumado. Para que te hagas una idea, casi no nos miramos. Es como si, simplemente, fuésemos compañeros de piso.

Por otro lado, me gustaría que mi empresa funcionase sin que fuese necesaria mi presencia. Siento que mi sueño ha absorbido mi vida y que ya no soy capaz de renunciar a él. Para terminar, me gustaría considerar a mis empleados como compañeros de trabajo e, incluso, como amigos. Cuando entro por la puerta de la oficina me siento muy sola. Nadie se acerca a mi para preguntarme cómo me siento. En definitiva, busco un poco más de Amor en los principales ámbitos de mi vida.

– Entiendo… ¿Qué podrías hacer tú para que esto fuese así?

– En realidad nada, Pedro. Siento que las circunstancias me han superado y estoy a merced de ellas.

La conversación continúa en esta línea durante un buen rato, mientras Pedro hace preguntas a María con el objetivo de que ella, poco a poco, vaya tomando consciencia de su situación. Rápidamente llegan al punto clave:

– María, me gustaría saber qué piensas cuando quieres bajar el ritmo en tu trabajo y no te lo permites…

– Mmmm, esa no es una pregunta fácil. La verdad es que nunca me he parado a observarlo…

Aunque, ahora que lo dices, lo que pienso es que tengo que dedicarle mucho tiempo al trabajo para darles las mejores circunstancias a mis hijos.

– Interesante… ¿Piensas alguna cosa más?

– Sí, que tengo que triunfar para satisfacer a mis padres.

– Te felicito por la sinceridad contigo misma, María. – Pedro, mientras apunta un par de cosas en sus papeles sigue preguntando a la mujer: – ¿Y qué es lo que piensas cuando ves a tu marido?

– Que ya no le gusto…- Los ojos de la mujer se humedecen y su voz se quiebra.

Pedro, decide pasar por alto esa emoción y continúa con las preguntas:

– ¿Y sobre tus empleados? ¿Qué piensas al respecto de ellos cuando entras a la oficina?

– Que soy la jefa y que tengo que ser muy cautelosa con mi manera de relacionarme con ellos.

Tras terminar de anotar las respuestas de María, el hombre hace un silencio de varios segundos, se incorpora hacia adelante y dice:

– María, si mantuvieses estos pensamientos durante mucho tiempo más, ¿cómo sería tu vida dentro de varios años?

– Un desastre, Pedro. Estaría divorciada, a penas conocería a mis hijos y sería un jefa huraña e inaccesible. No quiero que eso sea así.

– ¿Qué pasaría si tus pensamientos fuesen otros? Imagina que cambias esa forma de pensar tan limitante, con respecto a estos ámbitos de tu vida, hacia un pensamiento mucho más potenciador.
¿Cómo sería tu vida dentro de unos meses?

– Sin duda sería distinta, aunque no termino de verlo claro. ¿Podrías ponerme un ejemplo?

– Sí claro. Si te parece, usaré el ejemplo de tus hijos. Hoy piensas que las mejores circunstancias para ellos son aquellas en las que hay abundancia económica y oportunidades. Eso, según me dices, te limita. ¿Qué pasaría si pensases, por ejemplo, que las mejores circunstancias son aquellas en las que hay Amor?

– Haría todo lo posible por pasar tiempo con ellos. ¡Pero no es tan sencillo, Pedro! ¡Ojalá pudiese escoger cambiar mis pensamientos así como así!

– No te preocupes, ahora vamos con eso. Lo importante, en este momento, es ver las consecuencias que provocan en tu vida determinados pensamientos.

– Eso lo he visto clarísimo. Sé que si cambio mis pensamientos, cambiarán mis circunstancias. Sin embargo, no sé pensar de una forma diferente.

– ¡Estupendo!- Dice el hombre contento por que su clienta haya tomado consciencia de que algunos de sus pensamientos provocan un efecto devastador en su vida.

Pedro, continua hablando a la mujer:

– María, te invito a que me acompañes a una tienda muy especial que hay a la vuelta de la esquina.

Me gustaría que la conocieses y que te dieses una vuelta por sus pasillos.

– Claro, como no.- Responde ella.

Los dos bajan las escaleras que llevan a la calle charlando de cosas intrascendentes. Andan escasos veinte metros desde el edificio donde Pedro tiene su despacho y llegan a un comercio de aspecto poco atrayente. Es bastante antiguo y sus cristales están muy sucios. El letrero esta roto y muy descuidado, aunque se puede leer lo siguiente: “Supermercado de los Pensamientos”.

Pedro invita a María a pasar y ésta, un tanto recelosa, acepta la invitación. El mostrador de la tienda cuenta con una iluminación muy tenue y está presidido por un señor de aspecto peculiar. Sin duda, para gestionar un negocio que se llama “Supermercado de los pensamientos” tiene que tener un apariencia singular.

Pedro saluda efusivamente al dueño:

– ¡Hola Manuel! ¡buenas tardes! ¿Cómo te sientes hoy?

– ¡Hola Pedro! Muy bien ¿y tú? Hoy la cosa parece estar bastante tranquila ¿Quién te acompaña?

– Mira Pedro, ésta es María, una amiga.

– Encantado de saludarla, María. Pedro trae a este establecimiento a muchas personas  y todos se van de aquí con una sonrisa en la cara. ¿Ya le ha contado qué es lo que hacemos en esta atípica tienda?

– No, de hecho estoy expectante.- Dice tímida la mujer.

– Este es el Supermercado de los Pensamientos. Aquí tenemos todos los pensamientos del mundo.

Desde los más potenciadores hasta los más limitantes. Todos están en nuestro almacén. Puede comprar todos los que quiera, no son caros. Por si le sirve, el más vendido es “Tengo un valor incalculable”. Se encuentra en el pasillo 3, bloque 2, estante B. Si hay alguno que quiera y no estuviese en los estantes, podemos crearlo para usted.

María mira a Pedro asombrada. No puede creer que aquello esté pasando. Su mirada, a parte de asombro, reclama una explicación. El hombre se apresura a dársela:

– Dijiste que no sabías cómo pensar de una manera diferente…

– Es verdad, pero…

– ¿Pero? ¿Quieres cambiar, María?

– Sí, sí. ¡Claro que quiero!

– Entonces te sugiero que des una vuelta por los pasillos y escojas unos cuantos pensamientos nuevos.

Antes de que la mujer se adentre en el atípico bazar, Manuel le cuenta las reglas de la tienda:

– Por cada pensamiento nuevo que se lleve, María, tendrá que dejar uno que ocupe su espacio. Si se lleva cinco pensamientos nuevos, tendrá que dejar en sus respectivos lugares cinco pensamientos que usted posea actualmente.

La mujer asiente y, decidida, pasa al interior del almacén, donde permanece al menos una hora.

Cuando sale, su rostro es diferente: mucho más luminoso y feliz, más ligero… ¡Luce mucho más bella! Pedro y Manuel, que estaban teniendo una interesante conversación sobre la evolución de los pensamientos más vendidos a lo largo de la historia de la tienda, se sorprenden del cambio del aspecto físico de la mujer. ¡Ha rejuvenecido varios años!

El coach se dirige a ella, invitándola a subir de nuevo a su despacho.

Antes, ella hace el amago de pagar a Manuel por los servicios prestados. Pedro intervine rápidamente diciendo:

– No te preocupes, ya lo arreglo yo con Manuel. Suficiente esfuerzo te habrá costado dejar algunos pensamientos en la estantería.

Ya de vuelta en el estudio de Pedro, ambos toman asiento e intercambian impresiones sobre lo ocurrido en el Supermercado de los Pensamientos.

– Pedro, ha sido una gran experiencia. Gracias por haberme invitado a visitar esa tienda. Jamás la olvidaré.

– ¡Me alegro mucho! No deja indiferente a nadie. Para seguir con nuestra sesión, me gustaría saber qué pensamientos nuevos has cogido y cuáles has dejado.

– Verás Pedro, he dejado el pensamiento “Tengo que dedicarle mucho tiempo al trabajo para darles las mejores circunstancias a mis hijos” y he cogido “las mejores circunstancias para mis hijos son aquellas en las que hay Amor”.

– ¡Ah! ¡Qué interesante! ¿Qué más?

– “Tengo que triunfar para satisfacer a mis padres” lo he cambiado por “voy a satisfacerme a mi misma”.

– ¡Ese es bueno, María! ¿Hay alguno más?

– Sí, he soltado el pensamiento “no le gusto a mi marido” y he cogido “voy a reconquistarle”.

– ¡Ese es un buen cambio! Seguro que tienes alguno más… ¡Has estado casi una hora!

– Sí, aunque es el último. He cambiado “Soy la jefa y que tengo que ser muy cautelosa con mi manera de relacionarme con mis empleados” por “voy a hacer que mis empleados se sientan como en su casa”.

– María, ¿qué efecto crees que van a tener estos cambios en tu vida?

– Pedro, el efecto será radical. Pasaré de lamentarme porque no le gusto a mi marido a esforzarme por conquistarle. Trabajaré para que mis empleados sean felices en mi empresa. Generaré un entorno que me permita pasar más tiempo con mis hijos. En definitiva, tendré mucho más Amor en mi vida.

– ¿Qué aprendizaje sacas de todo esto?.

– Uno muy importante: Mis pensamientos limitantes me van destruyendo poco a poco. He pasado de ser víctima de mis propias circunstancias a poder actuar sobre ellas para producir un cambio. Me siento dueña de mi vida. ¡Muchas gracias!

***

La vida de María podría ser la de cualquiera de nosotros. A veces ocurre que los pensamientos que un día nos llevaron hasta lo más alto, sencillamente, se han convertido en un lastre y dificultan nuestro avance. Cuando eso pasa, lo más sensato es tomar la decisión de cambiarlos por otros pensamientos que sean un motor para nosotros, motor que nos empujará a lo largo de nuevos caminos. No es un proceso sencillo, pues en el fondo, al renunciar a nuestros pensamientos nos estamos matando a nosotros mismos, a todo lo que hemos creado. Sin embargo, es un proceso necesario para volver a disfrutar con la Vida.

¿Qué pensamientos cogerías tú en el supermercado de los pensamientos? ¿Cuáles dejarías? ¿Qué idea tienes que introducir en tu mente para que todo cambie

Fuente: http://hazlodiferente.com/el-supermercado-de-los-pensamientos/

lunes, 18 de mayo de 2015

La lavadora gratis

Un hombre de mi pueblo compró una lavadora nueva y, para librarse de la vieja, la dejó enfrente de su casa con un cartel que decía: "Gratis. Si la quiere se la puede llevar". 


La lavadora permaneció allí durante 3 días, sin que la gente que pasaba se dignara mirarla.

El hombre llegó a la conclusión de que la gente no creía en la oferta. Era demasiado buena para ser verdad, por lo tanto cambió el cartel:. "Lavadora usada en venta por 50 €". 

¡Al día siguiente se la habían robado!

lunes, 4 de mayo de 2015

Un día en el campo

Imagine que usted sale al campo una mañana soleada, con su familia, y lleva en su mochila la comida que ha preparado el día anterior, las bebidas que ha estado refrescando durante toda la noche, el pequeño botiquín de primeros auxilios, en fin, todo lo necesario para pasar un día estupendo y que le hace sentirse seguro y confiado.

De pronto, cuando llega al campo ve una pequeña piedra que le parece maravillosa. La toma en sus manos, la pone al sol, ve como brillan sus caras, siente su frescura en la palma de la mano y le hace sentir bien, sin saber porqué se siente bien. Usted busca dentro de su mochila un hueco y mete la piedra.

Continúa caminando, feliz, con un poco más de peso en su mochila, pero contento de llevar consigo aquello que seguramente le traerá buenos recuerdos, pero poco más adelante ve otra piedra, esta un poco más grande. Se parece a la que tenía, pero al ser mayor se distingue un poco mejor los materiales que la componen. Seguro que quedará genial en el salón de su casa. De modo que saca la piedra anterior e intenta meter esta, pero la mochila va tan llena que no cabe.

Tras pensarlo, decide sacar el botiquin. Total, cuando vuelva a pasar por allí lo recogerá y podrá llevárselo de nuevo a casa para la siguiente excursión.

Continúa caminando, y su mochila pesa un poco más que cuando salió de casa, pero va contento con su piedra. Seguro que a sus amigos les encantará verla, saber el esfuerzo que le ha costado traerla desde allí.

Casi llegando a la cima de la montaña donde tiene pensado hacer su picnic, una piedra aún mayor parece estar llamándole. Diría que es del mismo tipo que la que lleva, pero tiene algo más, algún metal más la hace ser más fría que la anterior. Seguro que en casa podrá utilizarla no sólo como adorno, sino como un recuerdo del esfuerzo que le costó llevarla.

Dicho y hecho, saca la piedra anterior de su mochila e intenta meter esta. Pero en esta ocasión tampoco cabe, de modo que tendrá que deshacerse de algo. En esta ocasión va a tener que dejar su bebida. De todos modos en la cima hay una fuente y seguramente el agua estará fresca. Allí queda la bebida y la piedra se acopla en su mochila de tal manera que parece que ni molesta sobre su espalda. De hecho al cabo de un rato ya casi no siente que se le clavan sus esquinas y el peso de la mochila parece haber sido siempre el mismo.

Una vez que llega arriba, a la cima de la montaña, saca su comida, pero al hacerlo se araña con la piedra. Intenta curarse, pero se da cuenta de que dejó el botiquín al principio. Bueno, es igual, piensa usted. La piedra merece la pena.

Antes de empezar a comer quiere calmar su sed, pero recuerda que ha dejado su bebida, y que tendrá que ir a la fuente. Allí se lanza, contento porque tiene en su mochila lo que realmente necesita y le hace feliz, y cuando llega a la fuente parece que el agua no está tan fresca como habría estado la de su cantimplora, pero no le da importancia. Total, merece la pena pasarlo un poco mal por volver con su preciado trofeo a casa.

Después de comer y de reposar un poco, comienza el descenso, y nada más empezar ve otra piedra, un poco mayor, con más tonalidades, brilla bajo el Sol de una manera que jamás había visto, de modo que como ahora su mochila va vacía, saca la piedra que llevaba, toma la nueva más grande, la mete en su mochila, se la carga a la espalda, y comienza su lento y pesado descenso.

Le cuesta andar, está cansado, parece que le queda poco para llegar a donde empezó, pero no se ha dado cuenta de que estaba tan preocupado por cargar con su piedra y soportar el esfuerzo que se ha despistado y está descendiendo por otro camino que no es el que quería llevar.

En definitiva poco importa, porque el camino parece llevarle cuesta abajo en dirección a donde dejó su coche al principio. O al menos próximo. Bueno, al menos desciende la montaña, que es algo que sabe que tiene que hacer.

Paso a paso va bajando, cada vez más cansado. Su maravilloso día de montaña se ha convertido en una de las Pruebas de Ulises.

¿Diría usted que su día se estropeó porque perdió algo o porque se llevó algo que no necesitaba?

martes, 28 de octubre de 2014

En la facultad de Medicina

En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta:

“¿Cuántos riñones tenemos?”

“¡Cuatro!”, responde el alumno.

“¿Cuatro?”, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos.

“Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena el profesor a su auxiliar.

“¡Y para mí un cafecito!”, replicó el alumno al auxiliar del maestro.

El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era, por cierto, el humorista Aparicio Torelly Aporelly (1895-1971), más conocido como el “Barón de Itararé”.

Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro:

“Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’. ‘Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. ‘Tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”.

La vida exige mucho más comprensión que conocimiento. A veces, las personas, por tener un poco más de conocimiento o ‘creer’ que lo tienen, se sienten con derecho de subestimar a los demás.

lunes, 21 de julio de 2014

"La maleta", una bonita reflexión

¤ Un hombre murió, al darse cuenta vio que se acercaba Dios y que llevaba una maleta consigo.
~ Dios le dijo:
~ Bien hijo es hora de irnos.
~ El hombre asombrado preguntó:
~ ¿¿¿Ya???  ¿¿¿Tan pronto?? Tenía muchos planes....
~ Lo siento pero es el momento de tu partida.
~ ¿Qué traes en la maleta? preguntó el hombre y Dios le respondió:
~ ¡¡¡Tus pertenencias!!!….
~ ¿¿¿Mis pertenencias???
~ ¿Traes mis cosas, mi ropa, mi dinero?
~ Dios le respondió:
~ Eso nunca te perteneció, eran de la tierra.
~ ¿Traes mis recuerdos?
~ Esos nunca te pertenecieron, eran del tiempo.
~ ¿Traes mis talentos?
~ Esos no te pertenecieron, eran de las circunstancias.
~ ¿Traes a mis familiares y amigos?
~ Lo siento, ellos nunca te pertenecieron, eran del camino.
~ ¿Traes a mi mujer y a mis hijos?
~ Ellos nunca te pertenecieron, eran de tu corazón.
~ ¿Traes mi cuerpo?
~ Nunca te perteneció, ese era del polvo.
~ Entonces,¿traes mi alma?
~ ¡¡¡No!!!  Esa es mía.
~ Entonces el hombre lleno de miedo, le arrebató a Dios la maleta y al abrirla se dio cuenta que estaba vacía.....
~ Con una lágrima de desamparo brotando de sus ojos, el hombre dijo:
~¿¿¿ Nunca tuve nada???
~ Así es, cada uno de los momentos que viviste fueron Solo Tuyos.
~ La Vida es ¡¡sólo un Momento... !!
¡¡¡Un Momento Tuyo!!!

Por eso, mientras estés a tiempo Disfrútala en su Totalidad.
~ Que nada de lo que crees que te pertenece te detenga....
~ Vive El Ahora...
~ Vive Tu Vida...
~ No te olvides de SER FELIZ, es lo único que Realmente Vale la pena
~ Las cosas materiales y todo lo demás por lo que luchaste, se quedan aquí
~ NO TE LLEVAS NADA

martes, 25 de febrero de 2014

Nuestros enemigos no son los que nos odian, sino aquellos a quienes nosotros odiamos

Un ex-convicto de un campo de concentración nazi fue a visitar a un amigo que había compartido con él tan penosa experiencia.

Campo de concentración nazi

¿Has olvidado ya a los nazis?” le pregunto a su amigo.

”, dijo este.

Pues yo no. Aún sigo odiándolos con toda mi alma.

Su amigo le dijo apaciblemente:

Entonces, aún siguen teniéndote prisionero.

Anthony de Mello

jueves, 9 de enero de 2014

El tonto del pueblo

Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo. Un pobre infeliz, de poca inteligencia, que vivía de pequeñas dádivas y limosnas.
Diariamente ellos llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una grande de 400 reales y otra menor, de 2000 reales.
Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.



Cierto día, alguien que observaba al grupo le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda mayor valía menos.

- “Lo sé”, respondió, “no soy tan tonto”. Ya sé que la que cojo vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguecito acaba y no voy a ganar más mi moneda”.

Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:

La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.
La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos tontos de la historia?
La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
 
Pero la conclusión más interesante es:

Podemos estar bien, aún cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, si no lo que uno piensa de sí mismo.
El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente.

jueves, 26 de diciembre de 2013

El significado de Ubuntu

Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas

Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron juntos a disfrutar del premio. Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron: UBUNTU, ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes? UBUNTU, en la cultura Xhosa significa: "Yo soy porque nosotros somos."

lunes, 23 de diciembre de 2013

Cuento sobre el origen de los Reyes Magos

Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:


- ¿Papá?

- Sí, hija, cuéntame.

- Oye, quiero... que me digas la verdad.

- Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido.

- Es que... -titubeó Blanca.

- Dime, hija, dime.

- Papá, ¿existen los Reyes Magos


El padre de Blanca se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.

- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?

La nueva pregunta de Blanca le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:

- ¿Y tú qué crees, hija?

- Yo no sé, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.

- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero...

- ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!

- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Blanca.

- Entonces no lo entiendo, papá.

- Siéntate, Blanquita y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

Blanca se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

- Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:

- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:

- Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme:

¿Qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

- ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas.

Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero, no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.

- No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

- ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración.

- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.

- Sí, claro, eso es fundamental - asistieron los tres Reyes.

- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?

- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

- Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:

- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Cuando el padre de Blanca hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:

- Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:

- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.

Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.”

jueves, 3 de octubre de 2013

Cuento sobre la amistad

Para que se lo cuentes a tus hijos, a tus alumnos o a tus amigos que entre los adultos parece que no nos podemos leer cuentos...


LA VERDADERA AMISTAD

Un hombre, su caballo y su perro caminaban por una calle.
Después de mucho caminar, el hombre se dio cuenta que él, su caballo y su perro habían muerto en un accidente.
Es que a veces los muertos tardan un tiempo antes de darse cuenta de su nueva condición.

La caminata era muy larga, cerro arriba, el sol estaba fuerte y ellos estaban transpirados y con mucha sed.
Necesitaban desesperadamente agua.

En una curva del camino divisaron un portón magnífico, todo de mármol que conducía a una plaza pavimentada con bloques de oro, en el centro de ella había una fuente de donde emanaba agua cristalina.
El caminante se dirigió al hombre que en una garita custodiaba la entrada.

- Buen día, dice él.
- Buen día, respondió el hombre
- ¿Qué lugar es este tan lindo?, preguntó.
- Esto es el Cielo, fue la respuesta.
- ¡Qué bueno que llegamos al Cielo! Estamos con mucha sed, dice el hombre.
- Puede entrar a beber agua cuando quiera, dijo el guardia, indicando la fuente.
- Mi caballo y mi perro también están sedientos.
- Lo lamento, dijo el guarda.
Aquí no se permite la entrada de animales.

El hombre quedó desconcertado, pues su sed era grande.
Pero él no estaba dispuesto a beber dejando a sus amigos con sed.
Así que prosiguió su camino.

Después de mucho caminar cerro arriba, con la sed y el cansancio multiplicados, llegaron a un sitio cuya entrada estaba señalada por una puerta vieja semi abierta.
La puerta conducía a un camino de tierra, con árboles a ambos lados haciendo sombra.
A la sombra de uno de los árboles había un hombre acostado.

- Buen día, dijo el caminante.
- Buen día, dijo el hombre.
- Estamos con mucha sed yo, mi caballo y mi perro.
- Hay una fuente entre aquellas piedras, dijo el hombre.
Pueden beber cuanto quieran.

El hombre, el caballo y el perro fueron hasta la fuente y saciaron su sed.

- Muchas gracias, dijo al salir.
- Vuelvan cuando quieran, dijo el hombre.
- A propósito, dijo el caminante, ¿cuál es el nombre de este lugar?
- El Cielo, respondió el hombre.
- ¿Cielo? Pero si el hombre de la garita de más abajo, al lado del portón de mármol, dijo que ese era el Cielo.
- Aquello no es el Cielo, eso es el Infierno.
- Pero entonces, dijo el caminante, esa información falsa debe causar grandes confusiones.
- De ninguna manera, respondió el hombre.
- En realidad, ellos nos hacen un gran favor porque allá quedan las personas que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Acuérdate de soltar el vaso

Un psicólogo en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? 

Sin embargo, preguntó:- ¿Cuánto pesa este vaso?

Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.

El psicólogo respondió: "El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve."

Y continuó: "Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada."

domingo, 8 de septiembre de 2013

"Búscate un amante" de Jorge Bucay

Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.

Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.

Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro:”Depresión” y la infaltable receta del antidepresivo de turno.
Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, ES UN AMANTE.


Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!. Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más.

A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición: Amante es: “Lo que nos apasiona”. Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.

A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby…En fin, es “alguien” o “algo” que nos pone de “novio con la vida” y nos aparta del triste destino de durar.

¿Y qué es durar? – Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.

Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, se vos también un amante y un protagonista… de la vida. Pensá que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.

Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante…

La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental:
Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida”.

Jorge Bucay

miércoles, 10 de julio de 2013

Cómo hacer que tus alumnos sepan el valor que tienen

Una profesora en clase saca de su cartera un billete de 20 euros y lo enseña a sus alumnos a la vez que pregunta: "¿A quién le gustaría tener este billete?". Todos los alumnos levantan la mano.
Entonces la profesora coge el billete y lo arruga, haciéndolo una bola. Incluso lo rasga un poquito en una esquina. "¿Quién sigue queriéndolo?". Todos los alumnos volvieron a levantar la mano.


Finalmente, la profesora tira el billete al suelo y lo pisa repetidamente, diciendo: "¿Aún queréis este billete?". Todos los alumnos respondieron que sí.
Entonces la profesora les dijo:

"Espero que de aquí aprendáis una lección importante hoy. Aunque he arrugado el billete, lo he pisado y tirado al suelo... todos habéis querido tener el billete porque su valor no había cambiado, seguían siendo 20 euros.

Muchas veces en la vida te ofenden, hay personas que te rechazan y los acontecimientos te sacuden, dejándote hecho una bola o tirado en el suelo. Sientes que no vales nada, pero recuerda, tu valor no cambiará NUNCA para la gente que realmente te quiere. Incluso en los días en los que sientas que estás en tu peor momento, tu valor sigue siendo el mismo, por muy arrugado que estés".

jueves, 27 de junio de 2013

Estamos enfadados, pero seguimos siendo amigos


El partido de fútbol había sido duro, estaban jugando la final y los ánimos estaban encrespados. Javi le hizo una entrada muy dura a Carlos, al final acabaron los dos enfadados. Al día siguiente, en clase, seguían sin hablarse. Cuando salían al recreo alguien, sin querer, movió la mesa de Javi y sus libros cayeron al suelo. Ya se habían ido todos, solo quedaba Carlos en clase. Antes de salir recogió todos los libros de Javi y se los ordenó en la mesa. El profesor le dijo:

- Pero ¿tú no estabas enfadado con Javi?

- Sí profe, pero que estemos enfadados no significa que no seamos amigos.

Cuando se habla de las virtudes de los niños, siempre se destaca la nobleza como una de ellas. A veces, los mayores cuando estamos enfadados nos cuesta perdonar, nos cuesta hacer cosas por la persona que nos ha ofendido. Sin embargo, los niños nos enseñan que la amistad es algo que está muy por encima de las "tonterías" del día a día, y que, aunque haya roces, siempre hay motivos más importantes para hacer cosas por los demás.


Fuente: Una tiza

jueves, 20 de junio de 2013

¿Quien se ha llevado mi queso?

Supongo que muchos de vosotros conoceréis el libro "¿Quien se ha llevado mi queso?", un libro que habla de gestión del cambio muy recomendable. Habla de cómo nos resistimos al cambio y lo a gusto que nos sentimos en nuestra zona de confort que ya conocemos y nos cuesta cambiar las cosas porque lo desconocido nos da miedo.


Todo esto lo hace con una genial metáfora o cuento de dos personas y dos ratoncillos que viven en un laberinto y quieren encontrar queso para comer.

- El queso es lo que tú quieres, en el trabajo o en la vida.
- El laberinto es el lugar donde tú lo buscas.

jueves, 6 de junio de 2013

¿Papi, qué significa ser pobre?

Un padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina. Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo.


En el automóvil, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo:

- ¿Qué te pareció la experiencia?..

- Buena - contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.

- Y... ¿qué aprendiste? - insistió el padre...

El hijo contestó:

1.- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.

2.- Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín... y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos.

3.- Que nosotros importamos linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín...mientras que ellos se alumbran con las estrellas, la luna y velas sobre la mesa.

4.- Nuestro patio llega hasta la cerca.y el de ellos llega al horizonte.

5.- Que nosotros compramos nuestra comida;...ellos, siembran y cosechan la de ellos.

6.- Nosotros oímos CD's... Ellos escuchan una perpetua sinfonía de golondrinas, pericos, ranas, sapos, chicharras y otros animalitos....todo esto a veces dominado por el sonoro canto de un vecino que trabaja su monte.

7.- Nosotros cocinamos en estufa eléctrica... Ellos, todo lo que comen tiene ese sabor del fogón de leña.

8.- Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas.... Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.

9.- Nosotros vivimos conectados al teléfono móvil, al ordenador, al televisor... Ellos, en cambio, están "conectados" a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.

El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo...y entonces el hijo terminó:

- Gracias papá, ¡por haberme enseñado lo pobres que somos!

Cada día estamos más pobres de espíritu y de apreciación por la naturaleza que son las grandes obras del universo. Nos preocupamos por TENER, TENER, TENER y nos olvidamos del SER, SER, SER....

domingo, 14 de abril de 2013

Factor humano (11-04-13): ¿Cómo distinguir mis emociones?

Aquí me podéis escuchar en el programa Factor Humano de Canal Extremadura del Jueves pasado donde hablé de "¿Cómo distinguir mis emociones?".

Factor Humano (11-04-13). (a partir del minuto 36:30 salgo yo)



Esta vez hablo de cómo distinguir mis emociones y de los diferentes tipos de emociones que hay.


A veces hay que ver si hay algo más profundo detrás de estas emociones (secundarias) y si hay algo más, qué emoción se esconde (emoción primaria).
  
Hay 6 Emociones básicas: alegría, tristeza, enfado, sorpresa, miedo y asco. 

- Emociones primarias: las que sentimos en lo más profundo, las que definen lo que sentimos.
- Emociones secundarias: son emociones “defensivas” con las que tapamos las más profundas (primarias).

Cuento: “La tristeza y la furia.
- Ejemplo 1: un niño va a cruzar sin mirar y su padre le tira del brazo y muy enfadado le dice “¡¡Pero ten cuidado que te va a pillar el coche!! Qué haces cruzando sin mirar.”
Emoción secundaria el enfado, emoción primaria el miedo: los hombres educados que tienen que ser fuertes.
- Ejemplo 2: una chica se pone triste porque su novio ha vuelto a olvidarse de la comida que tenían juntos mañana y él ha quedado con sus amigos.
Emoción secundaria la tristeza, emoción primaria el enfado: muchas mujeres que han escuchado que tienen que ser sumisas lo hacen.
- Ejemplo 3: un hombre se enfada con un amigo porque han perdido en el partido de padel y él era su pareja.
Emoción secundaria el enfado, emoción primaria la tristeza de haber perdido.
- Ejemplo 4: un hombre va conduciendo y se pone a insultar al de atrás porque se pega a su coche.
Emoción secundaria el enfado, emoción primaria el miedo de que pueda tener un accidente.

-          Saludables o adaptativas: respuestas correctas a situaciones.
-          No saludables o desadaptativas: un malestar crónico, cuando nuestro sistema emocional funciona mal, experiencias pasadas.

Conclusiones para qué identificar emociones:
-          Para regular las emociones el primer paso es identificarlas, y con estas ayudas podemos saber más sobre nosotros y conocernos más.
-          Ser más conscientes de lo que sentimos, pasamos el día sin pararnos.
-          Ir anotando en un "Diario emocional" qué emociones son las que más sentimos y si alguna se repite a lo mejor es una emoción desadaptativa y tenemos que solucionar un problema interno.

miércoles, 10 de abril de 2013

Fabula del Hijo y el Padre - ¿Cuánto dinero ganas por hora?


HIJO: "Papá, ¿puedo hacerte una pregunta?"
PAPA: "Sí, claro, ¿qué es?"
HIJO: "Papá, ¿cuánto dinero ganas en una hora?"
PAPA: ". Eso no es asunto tuyo ¿Por qué me preguntas tal cosa"
HIJO: ". Sólo quiero saber Por favor dime, ¿cuánto ganas por una hora?"
PAPA: "Si quieres saberlo, gano $ 100 por hora."
HIJO: "Oh (El niño con tristeza agacha la cabeza hacia abajo)!.
HIJO: "Papá, ¿puedo pedir prestado $ 50?"
El padre se puso furioso.
PAPA:. "Si la única razón por la que quieres saber lo que gano es para pedir prestado dinero para comprar un juguete tonto o alguna otra tontería, entonces quiero que te marches directamente a tu habitación, quédate en tu recama y piensa por qué estás siendo tan egoísta. Yo trabajo duro todos los días como para lidiar con tu comportamiento tan infantil ".

El niño en silencio se fue a su habitación y cerró la puerta.
El hombre se sentó y comenzó incluso a ponerse más enojado acerca de las pregunta del pequeño. ¿Cómo se atreve a hacer tales preguntas sólo para obtener algo de dinero?
Después de una hora o algo así, el hombre se calmó y comenzó a pensar:
Tal vez había algo que realmente necesitaba comprar con esos $ 50 y realmente el niño no pedía dinero muy a menudo. El hombre se acercó a la puerta de la habitación del niño y abrió la puerta.

PAPA: "¿Estás dormido, hijo?"
HIJO: "No papá, estoy despierto".
PAPA: "He estado pensando, tal vez yo fui demasiado duro contigo. Ha sido un día largo y saqué mi frustración en ti. He aquí los $ 50 que me pediste..."
El niño se irguió, sonriendo.
HIJO: "Oh, gracias papá!"
Entonces, se levanta y agarra debajo de la almohada, unos billetes arrugados. El hombre vio que el muchacho ya tenía dinero, empezó a enfadarse de nuevo. El niño contó despacio su dinero, y luego miró a su padre.
PAPA: "¿Por qué quieres más dinero si ya tiene bastante?"
Hijo: "Porque yo no tenía suficiente, pero ahora sí.
"Papá, tengo $ 100 ahora. ¿Puedo comprar una hora de tu tiempo? Por favor, ven a casa temprano mañana. Me gustaría cenar contigo."
El padre se sintió aplastado. Puso sus brazos alrededor de su pequeño hijo, y le suplicó por su perdón.