"Hay
que aprender a ver las cosas por lo que son, no por lo que tú quieres que
sean"
viernes, 7 de noviembre de 2014
Frase del fin de semana CXII
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Frases
Regalaba abrigos a gente sin hogar y la reprocharon que lo que necesitaban era trabajo, no abrigos. ¿Qué hizo ella? Espectacular
Una mujer inspiradora que trató de resolver el problema de la gente sin hogar regalándoles abrigos. Cuando una mujer la recriminó que ellos no necesitaban abrigos sino trabajo, ella encontró la solución.
"Sin importar por lo que has pasado, puedes hacer mucho por lo que tienes"
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jueves, 6 de noviembre de 2014
Este chico paga por la comida del coche de detrás en un McAuto y empieza una cadena de favores. Increíble
Así se produce una cadena de favores muy divertida y que les hace sentir muy bien.
¿Te imaginas hacer eso tú?
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miércoles, 5 de noviembre de 2014
Pon un poco de sábado en cada día de la semana.
"Pon un
poco de sábado en cada día de la semana"
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Frases
No existe falta de tiempo
Play the moments, pause the memories, stop the pain, reload the happiness
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martes, 4 de noviembre de 2014
Debería haber un número máximo de perdones
La mayoría de nosotros vive pensando que esto será eterno. Que somos inmortales y que las desgracias solo le pasan al de al lado. Vivimos inmersos en una ignorancia que nos hace débiles y solo lamentamos lo ocurrido cuando ya es demasiado tarde.
Y es que…
Tenemos la mala costumbre de dejar para luego, de reír poco y de querer hacerlo mañana. Tenemos la mala costumbre de echar de menos, en lugar de hacerlo de más. La mala costumbre de usar los luegos y no los ahoras. Luego te llamo, luego te escribo, luego te contesto, luego nos vemos. Y obviamente nunca llamó, nunca escribió, nunca contestó y nunca fue visto. Tenemos la mala costumbre de querer tarde. De valorar tarde. De pedir perdón demasiado pronto. Debería haber un número máximo de perdones. Perdonar nos hace grandes, de acuerdo, pero cuando tienes que perdonar todos los días, al final un lo siento se convierte en el comodín de cualquier pretexto injustificado, innecesario e inmerecido. Tenemos la mala costumbre de defender al malo y descuidar al bueno. De contar mentiras tra la rá y de tener que hacer un máster para descubrir verdades.
Mantenemos en nuestra vida “amigos” porque sí y llenamos nuestras agendas de compromisos a los que realmente no queremos ir. Tenemos la mala costumbre de sentirnos mal por decir no y de creernos mejores por decir si.
Mantenemos en nuestra vida “amigos” porque sí y llenamos nuestras agendas de compromisos a los que realmente no queremos ir. Tenemos la mala costumbre de sentirnos mal por decir no y de creernos mejores por decir si.
Tenemos la mala costumbre de esperar a un cáncer, a una mala noticia o a una llamada de que alguien querido se nos fue, para tomar las riendas de nuestra vida y empezar a apreciar cada puesta de sol, cada mañana que te levantas de la cama y cada luna que abrazas en tu almohada. Tenemos la mala costumbre de usar el descuido a diario, olvidando que los pequeños detalles importan, que los pequeños detalles construyen grandes caminos y que cada lunes, puede ser el mejor día de la semana. Tenemos la mala costumbre de quejarnos por todo, de culpar siempre al otro porque claro, tú eres un ser perfecto y nunca, nunca, haces nada. Siempre es la parte contraria. Decimos muy pocos te quieros y hacerlo por primera vez es como “buf que va, no vaya a ser que se asuste”. ¿Asustarse de qué? ¿Cómo una persona puede asustarse porque alguien le quiera?.
Asústate si algún día te vas a la cama sin sentir que quieres a otra persona.
Asústate el día que te vayas a dormir sin decirle a esa persona lo importante que es para ti.
Asústate cuando no le des besos a tu madre y a tu padre.
Asústate cuando seas incapaz de abrazar a alguien y sentir esa sensación tan extraordinaria que producen los abrazos.
Asústate cuando las defensas de tu cuerpo se hayan vuelto inmunes al dolor ajeno. Y cuando veas una injusticia y no hagas absolutamente nada para remediarlo.
Asústate cuando pases un solo día sin ayudar a alguien.
Asústate de verdad, porque créeme. Estás muerto.
Y es que…
Tenemos la mala costumbre de trabajar demasiado, de cargar con una mochila llena de cosas innecesarias y de comer más de lo que nuestro cuerpo necesita. Tenemos la mala costumbre de creernos mejores que los demás, de bailar poco, fumar mucho y respirar a medias. Tenemos la mala costumbre de ir caminando por las calles de nuestra ciudad mirando al suelo, o a nuestro teléfono móvil. ¿Alguna vez te has dado cuenta de lo bonitos que son los edificios de esas calles por las que pasas a diario? Por no hablar de la luz de las estrellas.
Tenemos la mala costumbre de empezar el gimnasio la semana que viene. De cuidarnos cuando ya es demasiado tarde y de tomar vitaminas cuando estamos enfermos. Tenemos la mala costumbre de creer que el pelo de aquella es mejor que el nuestro. Que su suerte es nuestra desdicha y de compararnos como si fuésemos presa de alguien que busca en comparadores de Internet. Tenemos la mala costumbre de medirnos por nuestros estudios o por nuestra altura. De confundir la belleza con la delgadez y de creernos que no somos capaces de conseguirlo, porque alguien una vez así, nos lo hizo creer. Y no fue nadie más que tú mismo.
Tenemos la mala costumbre de apuntarnos a clases de idiomas, cuando ni siquiera dominamos el nuestro. De querer conocer mundo y viajar lo más lejos posible cuando aún, nos quedan lugares maravillosos por descubrir en nuestra propia tierra. Tenemos la mala costumbre de comer animales, de contaminar el mundo y de lavar la ropa en vez de nuestras conciencias. Tenemos la mala costumbre de escuchar poco y hablar demasiado. De dar consejos y juicios de valor sin ser conscientes del poder que pueden llegar a tener nuestras palabras. Dejamos demasiado pronto y tenemos muy poca paciencia. Objetos de usar y tirar, sin importarnos lo más mínimo su destino.
Tenemos la mala costumbre de creernos que lo sabemos todo. Cuando realmente, no tenemos idea de nada.
Tenemos la mala costumbre de creernos que lo sabemos todo. Cuando realmente, no tenemos idea de nada.
Wasapeamos mucho,
dormimos demasiado
y follamos poco.
Nos pasamos media vida o vida entera, soñando esa vida perfecta que nos gustaría tener. Cuando somos ajenos a que realmente la vida perfecta es ahora. Es cada momento, cada instante de los segundos que marca el reloj de tus días. Es cada oportunidad, cada sonrisa, cada beso y cada vez que te enamoras. ¡ENAMORÉMONOS TODOS LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA! No pongas barreras a tu corazón y deja los prejuicios para aquellos que llevan el cartel de cobarde escrito en tinta permanente. Ni con disolvente se va.
Empieza a acostumbrarte a esta vida que a veces es dura. Terriblemente dura. Pero no te lamentes ni te vayas nunca a la cama habiendo hecho daño alguien. Habiendo dejado para luego esos ahoras que nunca llegaron. No habiendo cumplido ese sueño que tanto querías, no habiendo hecho unos kilómetros de más ese día porque tu cuerpo estaba cansado. No permitas que alguien fallezca para luego recordarlo y decirle mirando su foto, cuánto le querías. No dejes que la rutina o la sensación de eternidad descuide lo verdaderamente importante de tu vida.
En definitiva, no dejes que la mala costumbre sea la invitada de honor en los días que te quedan por vivir a partir de hoy.
Quiere ahora, no mañana.
Fuente: elrincondefloricienta
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Reflexiones
lunes, 3 de noviembre de 2014
¿Por qué las mujeres siempre piden disculpas?
No pidas disculpas siempre.
Sé fuerte y brilla.
#shinestrong #brillaconfuerza
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HombresYMujeres,
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domingo, 2 de noviembre de 2014
Conversación de un padre con su hijo
Hoy me han mandado esta conversación de un padre con su hijo.
¡Me ha encantado y la quiero compartir con vosotros!
¡Me ha encantado y la quiero compartir con vosotros!
"Hoy he tenido que hacerle un justificante a mi hijo para su maestro del Instituto, ya que ha faltado porque ha ido al médico.
Evidentemente, lo he redactado correctamente, dirigiéndome a él de usted e iniciando el escrito con un "Estimado Sr. profesor".
Evidentemente, lo he redactado correctamente, dirigiéndome a él de usted e iniciando el escrito con un "Estimado Sr. profesor".
Cuando mi hijo lo ha leído se ha quedado pasmado y me ha
preguntado porqué escribía un simple justificante con tanta corrección,
ya que solamente era para el profe.
Y ha añadido: "Ni que fuera el presidente del gobierno".
Y ha añadido: "Ni que fuera el presidente del gobierno".
Y le he respondido lo siguiente:
Querido hijo, posiblemente, un maestro, es una de las pocas
personas en este mundo a las que debes respeto, ya que de él depende
que en el futuro seas una persona educada y con conocimientos.
De él dependen, también, los presidentes de gobierno y cualquier otra profesión.
Por sus clases han pasado todas las personas que nos encontraremos en nuestra vida.
Por sus clases han pasado todas las personas que nos encontraremos en nuestra vida.
Presidente de gobierno, puede ser cualquiera, como puedes ver en los últimos tiempos.
Maestros sólo pueden ser unos pocos, únicamente los
dispuestos a llevar una vida de entrega y esfuerzo, inculcando valores y
conocimientos al bien más preciado de un padre: sus hijos.
Todos los días cedo mi puesto al maestro, durante gran
parte del día, para que colabore con tu educación, pero JAMÁS permitiría
que un presidente del gobierno lo hiciera.
Es por eso, que le demuestro respeto, y afecto.
Si este justificante fuera para un presidente de gobierno,
posiblemente ni siquiera lo escribiría, porque a un presidente de
gobierno, a cualquier presidente de cualquier gobierno, le importa poco
tu educación".
Me ha mirado sonriendo, y me ha dicho "tienes razón".
Os animo a compartirlo y que dé la vuelta al
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sábado, 1 de noviembre de 2014
PhotoMath, la app para resolver ecuaciones con tu smartphone
Acaban de sacar PhotoMath, una aplicación que te resuelve ecuaciones al hacerles una fotografía. Ya no tendrás que resolver ecuaciones con papel y boli, ahora tu móvil lo hará por ti.
La compañía MicroBlink lanzó PhotoMath, una plataforma que puede resolver ecuaciones lineales simples, expresiones aritméticas, fracciones, raíces, entre otros planteamientos. La herramienta puede dar el resultado directo o mostrar paso a paso cómo resolver la ecuación.
Esta app posee un algoritmo de reconocimiento de texto (OCR) que analiza los números para identificarlos y los interpreta.
En mi colegio ya la hemos probado y no funciona muy bien que digamos. La idea es buena pero todavía queda mucho por desarrollar... Sólo identifica números que estén muy bien escritos...con cosas a mano no reconoce nada.
Para iPhone está disponible pero para Android hay que esperar a 2015.
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